Investigación: Diferencias y similitudes entre la crisis de 1929 y la actual (II).

Por María Díaz Valderrama

Diferencias y similitudes entre la crisis de 1929 y la actual.

Tratando ahora las diferencias, hablamos sobre las medidas de proteccionismo de los clientes. En la crisis del 29, especialmente en EE.UU., no existía un sistema de cobertura social por lo que muchas personas pasaron de tener una vida acomodada a la indigencia. Los países que habían establecido con anterioridad, algunas medidas protectores (Reino Unido, Alemania, etc.) tuvieron grandes dificultades para atender los costes sociales derivados del paro masivo. El desempleo prolongado suponía verse abocado a la miseria. La mendicidad, los asilos de noche, y los comedores de caridad se multiplicaban en unos países acostumbrados a la abundancia y aterrados ante la situación. El contraste entre ricos y pobres era cada vez mayor y las diferencias entre los que conservaban el trabajo y los que lo habían perdido eran enormes.

 Además, mientras que en la crisis del 29 no hubo planteamientos rápidos de intervención de los estados para rescatar bancos o empresas, al menos, hasta el New Deal, ahora los Estados han intervenido inmediatamente para evitar las bancarrotas y se tiene conciencia por parte de las grandes potencias de que son necesarias actuaciones conjuntas.

Tanto en Estados Unidos, como en Europa especialmente, los sistemas de cobertura social permiten resistir, incluso a los que pierden su empleo. En España se han dado dinero a los bancos y se puso en marcha el Plan E con el objetivo de fomentar las obras públicas absorbiendo parados para realizar dichos trabajos, especialmente entre los sectores más afectados como el de la construcción. Algo parecido pasó en EE.UU. con Roosevelt, que hizo también grandes inversiones en obra pública. Los numerosos programas que pretendían crear empleo se lanzaron en 1933, y las reformas se encadenaron rápidamente. El New Deal también presenció la aparición de las primeras formas de Estado del bienestar en los Estados Unidos.

En los llamados “cien días”, un período de reformas de urgencia, se aprobaron más de quince leyes. Se trataba ante todo de proyectos más o menos improvisados enfocados a la mejora de la situación a corto plazo. Las reformas concernieron a todos los sectores, de la agricultura a la industria, particularmente por el sesgo de programas de grandes trabajos. Al mismo tiempo, vieron la luz proyectos de lucha contra el desempleo. En definitiva, dos millones de personas fueron contratadas.

 Quizás la rapidez de las respuestas estatales se haya debido a las numerosas quejas de empresarios y bancos, en definitiva, de los capitalistas, que después de haber demandado la no intervención del Estado, privatizando así los negocios para conseguir el máximo beneficio ahora la reclaman para solucionar con dinero público la pésima gestión que han llevado en los últimos años y que ha llevado a los países a este hundimiento económico sufrido, principalmente por los trabajadores.

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