Entrevista al poeta Marcos Ana.

 Por María Díaz Valderrama.

Marcos Ana, es conocido por su entrega a la libertad. Con tan sólo 19 años fue detenido por los franquistas y encerrado, durante 23 años. Desde que saliera de prisión en 1961, ha pasado toda su vida recorriendo países compartiendo su poesía y su amor a la libertad.

Pregunta: Cómo define la sociedad actual una persona como usted, que ha vivido 90 años de intensos cambios políticos desde dentro.

Respuesta: Por un lado la veo con esperanza, siempre he sido un optimista, sin embargo la situación es muy difícil.

Lo que más me preocupa es que la fuerza del capitalismo, que es mucha, ha conseguido individualizarnos un poco, ha conseguido que nos aislemos los unos de los otros. Eso que llaman la sociedad del bienestar, que es falso, aquí por ejemplo en España, con la gente charlo me empiezan a hablar del seguro de su coche, de hipotecas de su hijo…Se ha creado una situación en la cual la gente piensa que tiene que conservar algo y eso les hace ser un poco más individualistas y es más difícil la cohesión de la gente.

P:¿Cuál es su visión de la juventud en la sociedad actual?

R: Es muy preocupante, no se ha logrado conectar con ella, no hay un lenguaje para la juventud. La gente mayor, la gente de los partidos no saben la manera de llegar a ellos. Hay muchos jóvenes que sin ellos saberlo están esperando a que les llegue un mensaje que no sabemos darle, entre otras cosas porque no saben hablar a la juventud y no la conocen. Sino somos capaces de comprender lo que piensan las nuevas generaciones, no seremos capaces de descifrar los signos del futuro, porque cada generación tiene la razón de su tiempo.

P: ¿Quién tiene la culpa de esa falta de comprensión? ¿Los jóvenes, los mayores o la sociedad en general?

R: No es culpa de nadie, pero es un problema de todos. Quizás esta juventud no es como quisiéramos nosotros que fuese pero hay que partir de como son para hacerla como la sociedad la necesita. Yo confío mucho en la juventud y me doy cuenta de que es una generación muy interesante, no como la gente dice una generación perdida.

P: Usted ha pertenecido al Partido Comunista desde que tenía 17 años y ha podido ir viviendo su evolución y la forma de vivir la sociedad. ¿Cómo ve ahora a su partido y otros partidos de la izquierda? ¿Qué problemas presentan para no acabar de llegar a la población?

R: Veo, tristemente, compañeros muy valiosos, que tienen una experiencia de lucha y aun así no son capaces de salir a la calle con sus ideas. Están acuartelados en su doctrina y muchas veces les digo que eso espanta un poco: “mucho cuidado que la experiencia puede ser a veces conservadora e incluso contrarrevolucionaria”, porque si esa experiencia que tú tienes no la actualizas con el tiempo que vives te conviertes automáticamente en un obstáculo frente a los impulsos y las iniciativas de la juventud.

P: La evolución de su partido también ha tenido relación, durante todo el siglo XX con otros países, véase la expansión, declive y fin de la Unión Soviética. ¿Qué le queda al mundo de la URSS?

R: Es una pena que en la URSS, fueran tan incapaces y tan corruptos que terminaran tirando “el niño con el agua sucia de la bañera”. A la URSS le fallaron las herramientas. Siempre he aprendido a diferenciar las ideas de los instrumentos. Los instrumentos son los hombres, los partidos y eso es lo que puede fallar pero las ideas están ahí.Yo me afirmo en las ideas, pero para afirmarse en ellas hay que tener en cuenta las de los demás, hay gente que tiene su doctrina y no sale de ella y hay que verla, hay que pensar con los demás, no podemos ir solos al futuro.
Hacen falta líderes políticos que establezcan ideas pero sobretodo hacen falta líderes sociales.

P: ¿Porqué es necesaria la memoria histórica? ¿Qué significa para usted?

R: Yo creo, que el mejor legado que podemos dejar a nuestros hijos y a las nuevas generaciones es que conozcan lo que ha pasado en España y no para volver al pasado, la venganza no es un ideal político, sino para que eso no sea posible nunca más para nadie en España, ni para unos ni para otros. Sin embargo se pasa sobre ello de puntillas: la gente sabe todo sobre los visigodos y no conoce nada de lo que ha pasado, tristemente, en este país.

P: ¿Puede tener relación con la división que se sigue haciendo hoy día entre rojos y franquistas?

R: Eso no debería servir como escusa, no se pueden arrancar las páginas de la historia para que se las lleve el viento, eso es un error. La derecha dice que hay que pasar página yo sé que hay que hacero, sí, pero después de haberla leído. Todo ésto es muy complicado.

P: A pesar del resultado de las últimas elecciones donde Izquierda Unida y otros partidos pequeños han salido beneficiados, con la expansión de los partidos de derecha en Europa y la mayoría absoluta del PP en España parece que los ideales de la izquierda no se adaptan a las necesidades de la sociedad actual según los votantes, ¿cree que es ese el motivo?

R: Bueno, parece que ser de izquierdas no se lleva porque los medios, que son tremendos, yo diría que son casi el primer poder, han criminalizado mucho esos ideales. Hemos cometido muchos errores, como el ejemplo que había de la URSS, era un país donde parecía que comenzaba la redención humana y luego ya vimos la cantidad de errores que se cometieron. Yo no me explico como en setenta años, que son tres generaciones nacidas en el socialismo y educadas para él no ha podido quedar nada. Había tanta maleza en los engranajes del partido y del Estado que tenía que pasar lo que ha ocurrido. Siempre se ha aprovechado para criminalizar el ideal comunista. Quiero decir, se habla del 20 aniversario de la caída del muro, pero no hablan del muro que hay entre Israel y Palestina, no hablan del muro más grande del mundo que es el que está en el Sahara separando a los saharauis que luchan por su independencia y su derecho a ser un país, se habla de lo que se quiere.

P: Entonces, los ideales de los que habla, ¿cree que tienen cabida en ésta sociedad?

R: Yo creo que la gente en efecto piensa “eso es una utopía”, pero bueno la utopía es un primer paso de progreso y el diseño del porvenir. Las medidas históricas y las medidas humanas no tiene nada que ver muchas veces, nosotros quisieramos que en el espacio de una vida se produjeran grandes procesos de fondo, pero la historia necesita madurar dichos procesos. Yo lucho sabiendo que yo no voy a conocer el triunfo de aquello por lo que lucho.

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