Comentario-resumen. Despedida 2011

365 días, dos meses o un siglo: 2011

Por Jorge González Solano

Y tuvo que nacer el físico alemán Albert Einstein para que una de sus frases calaran en la historia de la filosofía humana: el tiempo es relativo (y sobre todo subjetivo). En un minuto pueden pasar todo tipo de acontecimientos sucesivos a la par que impredecibles y sorprendentes. Y es que este 2011 ha venido marcado como un año “aprendiz” de punto de inflexión.

Quizás haya alguno que reflexione sobre reflexiones, elaboradas, míticas, ciertas o inciertas y se haga planteamientos de futuros limitados. Tan limitados como que una civilización constató que en dos días empezaría el comienzo del fin (del mundo). Qué inocentes (o no). Pero el diario sigue publicando noticias sobre Urdangarín, y con más complicaciones lo hace el ABC, eso sí, para el hijo no nato de Soraya Sáez de Santamaría no repara en detalles para sus portadas e incluso posibles discusiones publicitarias. Y por imputaciones que no falte por nombrar el caso Gürtel: vergüenza las del político y las del sistema judicial español en esa relatividad del tiempo desde su imputación hasta la lejana sentencia pertinente. Desde que ensillamos, hasta que montamos.

No solo el PP o la Casa Real ensucian la clase política o favorecen la República respectivamente, también el PSOE se quedó en “blanco” cuando las imputaciones tocaron al ex ministro de Fomento o al vicepresidente tercero del entonces gobierno socialista, Manuel Chaves, entre otros. Ya lo aclaró el humorista Miguel Lago en uno de sus monólogos hijoputas, “lo difícil es no robar estando en el cargo donde están”. La avaricia puede más con quien más tiene, curioso, pero cierto, y se ve, son hechos.

La crisis económica no solo causa estragos en España, y no solo en la economía. Con esta “desaceleración”, se han acentuado las diferencias entre pobres y ricos, los pobres son más pobres, y los ricos, más ricos. Y la gente ¿es tonta?, ¡no! Así que cogen y deciden irse al centro de todo para unir sus voces y sus propuestas un día 15 de Marzo y pelear pacíficamente por la situación laboral tan desastrosa: un 49% de paro juvenil. Ya imagino los consejos de algún profesor de historia de esta facultad para evitar ataques epilépticos ante porcentajes tan exuberantes de desempleo, desahucios, despidos, recortes,  en un país que contagió al resto del mundo.

La primavera árabe. El despertar. Batirse en las calles contra un mínimo de dignidad humana. Esta crisis tocó fondo en Oriente próximo empezando por los tunecinos y la consecuente salida del gobierno de Ben Ali. Le siguió Mubarak, en Egipto, con algo más de tensión. En Libia se agarró a una buena parte del ejército el dictador Gadafi. La ONU intervino como la niña pequeña que debe callar cuando los adultos, como la OTAN, hablan. Hace pocos días finalizó la partida de Yemen. Y Siria está dejando hasta la fecha más de 9000 muertos.

De muertes se protagoniza este año como la del asesinato del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, en una operación secreta de las fuerzas armadas norteamericanas, o el juicio por el Tribunal Penal Internacional al homicida de los Balcanes, Rakto Mladic, acusado por crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio.

En Japón, el tsunami, el terremoto y la crisis nuclear también cobraron miles de vidas. Y en Corea del Norte aun no se ha consolidado el régimen democrático con la sucesión de Kim Jong-un, tras la muerte de su padre Kim Jong-il.

Es evidente que en el mundo reina un sistema democrático y capitalista de libre mercado, donde esa libertad la marcan Sarkozy, Merkel y los lobbies. Podemos especular con el dinero, los negocios, tipos de interés, quiebras o épocas de bonanza, incluso comprar todo eso con más dinero todavía. Pero si hay algo que no podemos controlar es el tiempo, porque es él quien especula con nosotros haciéndonos pensar en el futuro e incluso en el pasado, más que razonar en cómo mejorar el presente tan turbio en el que vivimos.

Ahora España sufre un cambio, porque lo sufre. Yo ya he dejado de fijarme en la no meritocracia que rebosan los ministros así como el propio presidente del Gobierno. Así que si las voces caerán en el vacío, solo resta esperar, dejar pasar el tiempo. Tiempo, curiosa palabra que nos pone de rodillas rogando piedad.

Y son solo 365 días. Anda que no ha llovido, y anda que no queda aun por diluviar.

No escuché la sección de Juanma Iturriaga en Hoy por hoy, que habló de los propósitos cumplidos en este año. A lo mejor el error está en proponerse cosas, cuando lo que hay que hacer es cambiar, y después comparar los progresos.

…………….. y ¡Feliz Año!, que se dice……………

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