CRÓNICA: Diálogo literario con Antonio Muñoz Molina

Fuente: Juan Carlos González Pérez

Por Juan Carlos González Pérez

Antonio Muñoz Molina Este escritor clásico donde los haya, lectura obligada de cualquier apasionado del género empezó hablando de la utilidad de la literatura. El escritor dice estar “cada vez más convencido de la utilidad de la literatura” ya que la literatura es “explicar el mundo mediante el relato”. Esa tarea de explicar lo que ves y vives la realiza todo el mundo y es algo sin lo que se no puede vivir. La literatura implica atención y lentitud en un momento de rapidez y sirve para mantenerte entretenido y atento a lo que te rodea.

Sus inicios en la literatura

En un ambiente distendido contó cómo empezó en esto de la literatura. Una cosa es la vocación y el impulso a escribir y otra la posibilidad de hacerlo. Su entrada en la literatura fue por azar y defendió la idea de que “en la literatura no hay ni entradas colectivas ni pases de favor” sino que se llega aprovechando todo lo que te llega a tu mano y trabajando mucho. Para Muñoz Molina, todos tenemos algo de escritores: “el ser humano necesita explicarse a través del relato”. Cualquiera que desarrolle y demuestre su creatividad puede hacer grandes cosas y debe considerarse un artista. Defendió a aquellos artistas que no tienen proyección mediática y que deben ser reconocidos.

Fuente: Juan Carlos González Barreda

En un mundo de rapidez y constante ruido, Muñoz Molina abogo por elementos esenciales en un escritor como la concentración, la soledad y el sosiego. Hay ahora, es verdad, más posibilidades de distracción pero el sosiego está en manos de cada uno, es un ejercicio mental. Hablando del lenguaje, en sus novelas busca confiar en la palabra y en la inteligencia del lector abogando por la literatura que enseña la contención y no la exageración.

Fuente: Juan Carlos González Barreda

Los temas sobre los que giran sus novelas llegan a su mente “prestando mucha atención”. El autor busca historias que le toquen íntimamente dejándose llevar de forma vigilante. Contó que la historia de Sefarad surgió a partir de otra historia sobre la que empezó a escribir y que le habían contado. En otro ejemplo, Ventanas de Manhattan, empezó escribiendo historias en un cuaderno hasta reunir las suficientes para relajearlas en un diario de viaje. “Los libros e historias no nacen de un guion, surgen del azar y la imaginación” afirmó Muñoz Molina.

Tomó protagonismo su mujer que nos acompañaba en el encuentro. El escritor confesó que Elvira Lindo es un importante apoyo para él y es a ella a quien le pasa sus textos para tener una valoración “con cariño y con solvencia literaria” de sus novelas.

Agradecer a este observador y defensor de una literatura de tránsito, aquella en la que el autor se sienta, observa lo que pasa y refleja en las novelas, una escritura que aspira a una creación.

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