Crítica. J. Edgar; la historia de una mentira.

Por María Díaz Valderrama.

El estreno de la película de Clint Eastwood protagonizada por Leonardo DiCaprio, J. Edgar, era uno de los más esperados de 2012. Como buena aficcionada a ambos artistas del cine me acerqué el mismo día de su estreno a verla acompañada de dos amigos.

Conocía al personaje real, J. Edgar Hoover, primer director del FBI e impulsor en sí mismo de la institución. Un personaje de contrastes, muy odiado entre las altas esferas políticas de su país por su intromisión en tantos aspectos personales de diversos cargos importantes, por su radicalismo en muchos aspectos, como las cuestiones raciales, y sin embargo marcado por una vida personal un tanto desconcertante si bien siempre se rumoreó que era homosexual y que vivía con un hombre, compañero del FBI.

Pues bien, sabiendo ésto, me planté en el cine viendo que nos planteaba Eastwood, de quien ya me había obsesionado por películas anteriores como Million Dollar Baby y, especialmente, Mystic River.

He de decir, que a pesar del maravilloso reparto, buena caracterización de los personajes y maravillosa dirección, hay fallos desmesurados según pienso.

En primer lugar la forma en la que se muestra el paso del tiempo no queda clara para el espectador. La película comienza con un anciano Hoover que cuenta su vida con el fin de que quede recogida en un libro. Pasamos entonces a los años veinte y de ahí la historia va evolucionando en paralelo desde los años veinte a los treinta y tantos y, a su vez, de los años sesenta a los setenta, los últimos años del único director vitalicio que ha tenido el FBI.

Como decía, la caracterización de los actores es buena, pero uniforme. El viejo Hoover no muestra evolución alguna durante esos últimos diez años de su vida al igual que su compañero de departamento, demasiado “vejestorio”, en mi opinión. Eso hace difícil saber que el tiempo está pasando y que la vida política del país está cambiando a no ser que conozcas bien dicha evolución interna. Quiero decir, empezamos con un Robert Kennedy como Fiscal, la muerte de su hermano y de ahí a la presidencia de Nixon. El paso de tiempo no queda bien reflejado en la película y está plasmado como si es tratara del paso de un par de semanas. Esto hace difícil a las personas que no conocen éstas fechas reales, la comprensión de ciertas partes de la película, aunque no sé si éstas estarían interesadas en acudir a ver la película por el tema en sí.

Por otra parte, volviendo a los años veinte-treinta, pasa lo mismo, los personajes no cambian en su caracterización. El Hoover de veinte años es el mismo que el de cuarenta.

Como digo, me parece un fallo grave que no se ha cuidado especialmente y que hace que el espectador se desoriente en algunos casos, la película requiere atención máxima.

Por otra parte, el planteamiento publicitario que se le ha dado no es el mismo que el que ofrece el film. Si esperas encontrar una historia policíaca, será mejor que vayas  a otra película. J. Edgar es la historia de su personaje, de la complicada mentalidad del mismo y de su forma de desenvolverse en la política de su país, en los actos que fueron aconteciendo y marcando de forma decisiva el siglo XX. Un J. Edgar del cual nunca llegaremos a conocer los verdaderos secretos personales que escondía, aunque algunos confirman su sexualidad, que contrasta con su mentalidad racista, paranoica y conservadora y que nunca dudó en poner los trapos sucios sobre la mesa para mantenerse en la dirección del FBI durante cuarenta y ocho años.

La pregunta que me planteo al salir de la sala es, ¿necesitaba el FBI al John Edgar Hoover fuerte y seguro de sí mismo que aparentaba ser o era Hoover quien necesitaba al FBI para mostrarse con esa personalidad ante una vida que no era la que pareciera ser?

Resumen de los Globos de Oro 2012.

María Díaz Valderrama; información.

Empezamos el año premiando a los grandes protagonistas del cine y la televisión de 2011. “The Artist” se proclama como líder con los premios a Mejor Comedia, Mejor Actor musical (Jean Dujardin) y Mejor Banda Sonora.

George Clooney se lleva el premio a mejor actor, por “Los Descendientes”, también premiada como mejor película de drama, y Meryl Streep que vuelve a casa con su octavo Globo de Oro por su interpretación de Margaret Thatcher en “La Dama de Hierro”.

En España, Almodóvar se ha quedado sin galardón y la película iraní “Nader y Simin, una separación” se hace con el premio a mejor película extranjera, premio que su director quiso dedicar al pueblo iraní “creo realmente que esta gente busca la paz”.

Otros veteranos del cine hollywoodiense se llevaron los premios a mejor guión -Woody Allen por “Midnight in Paris”; película animada -Spielberg, “Las aventuras de Tin tín”-, y “La invención de Hugo”, de Scorsese, premiado como mejor director.

En cuanto a televisión, Homeland se marcó como mejor serie de televisión y su protagonista, Claire Danes como mejor actriz (drama). Kelsey Grammer, de “Boss”, fue elegido también como mejor actor en éste género. En cuanto a la comedia, “Modern Family” ha sido la serie premiada, y destacan a Matt LeBlanc y Laura Dern como mejores actores.

“Downtown Abbey”, emitida en España por Antena 3, es le mejor miniserie según los Globos de Oro 2012 y Kate Winslet junto a Idris Elba mejores actores de miniserie.

Cabe destacar el premio de homenaje a Morgan Freeman por su trayectoria profesional.

Aquí dejo detallados el resto de premios de la gala.

Televisión

-Serie, drama: “Homeland”.

-Actor, drama: Kelsey Grammer, “Boss”.

-Actriz, drama: Claire Danes, “Homeland”.

-Serie, musical o comedia: “Modern Family”, ABC.

-Actor, musical o comedia: Matt LeBlanc, “Episodes”.

-Actriz, musical o comedia: Laura Dern, “Enlightenment”.

-Miniserie o película: “Downton Abbey (Masterpiece)”, PBS.

-Actriz, miniserie o película: Kate Winslet, “Mildred Pierce”.

-Actor, miniserie o película: Idris Elba, “Luther”.

-Actriz de reparto, serie, miniserie o película: Jessica Lange, “American Horror Story”.

-Actor de reparto, serie, miniserie: Peter Dinklage, “Game of Thrones”.

-Premio Cecil B. DeMille a la trayectoria: Morgan Freeman

Cine

– Película, drama: “Los descendientes”.

– Película, musical o comedia: “The Artist”.

– Actor, Drama: George Clooney, “Los descendientes”.

– Actriz, Drama: Meryl Streep, “La dama de hierro”.

– Actor, Musical o Comedia: Jean Dujardin, “The Artist”.

– Actriz, Musical or Comedia: Michelle Williams, “My Week with Marilyn”.

– Actor de reparto: Christopher Plummer, “Beginners”.

– Actriz de reparto: Octavia Spencer, “Criadas y señoras”.

– Director: Martin Scorsese, “Hugo”.

– Película extranjera: “La separación” (Irán).

– Película animada: “Las aventuras de Tintin”.

– Guión: Woody Allen, “Midnight in Paris”.

– Música original: Ludovic Bource, “The Artist”.

– Canción: “Masterpiece” (música y letra por Madonna, Julie Frost, Jimmy Harry), “W.E”.

Opinión: Boardwalk Empire, cosas buenas que da el dinero.

Por María Díaz Valderrama

Las series están en su máximo apogeo, estamos acribillados por ellas, nuevas ideas, algunas recuperadas, versionadas o la misma historia de siempre con distintos actores.

Adolescentes ricas con un vestido nuevo que estrenar cada día, asesinos en serie, vampiros, historias interminables. Cuando parecía que todo estaba hecho llega lo que parece una revolución “Boardwalk Empire”. Para muchos, entre los que me incluyo, una obra de arte.

Podríamos decir, que sabiendo que el director de cine, Martin Scorsese, está detrás de ella, es difícil imaginar un mal resultado, aún así la combinación de calidad técnica, un buen reparto y una buena -increíblemente buena- inversión han dado como resultado una serie que para los que siguen avanzando por la segunda temporada es un éxito rotundo.

Esperando que no defraude en un futuro como tantas otras, que comienzan su declive en la cuarta o quinta temporada, Boardwalk Empire sigue ganando fans.

La serie cuenta la historia de las mafias que se crearon en Atlantic City, New Jersey, tras la aprobación de la Ley Seca en los años veinte. “Nucky” Thompson (Steve Buscemi) es un político influyente de la ciudad que mientras pone buena cara al público tratando de ganar las elecciones va creando toda una red de engaño y dinero negro alrededor del alcohol. Uno de los puntos curiosos de la serie es la gran presencia de personajes históricos como gángsters y agentes del gobierno.

Si aún no te he convencido, basta decir que el episodio piloto, más parecido a una película que a una serie -dura 70 minutos-, fue dirigido por Martin Scorsese, y supuso la mayor inversión de la historia en el rodaje de capítulos piloto. Además del director, otros famosos productores, como los que intervinieron en Los Soprano, también ponen su dinero para Boardwalk Empire. No te la puedes perder.

CRÓNICA: ALICIA GARCÍADIEGO EN VIVAMÉRICA

Por Ángel de Jesús Cívico González

“Es el final de la historia lo que nos dice cómo se comienza”

Paz Alicia Garcíadiego. Fuente: mexicanosenespana.blogspot.com

Paz Alicia Garcíadiego. Fuente: mexicanosenespana.blogspot.com

Este año la Casa de América, situada en pleno corazón de Madrid, celebró ‘VivAmérica’ un festival que ha cumplido su quinto aniversario y pretendió mostrar el pensamiento y la cultura de los países latinoamericanos. Espectáculo al que no pudo faltar Paz Alicia Garcíadiego, reconocida guionista mexicana galardonada con numerosos premios como la Concha de Oro al mejor guión en el Festival Internacional de cine de San Sebastián, para hablar acerca de la imagen y la palabra, una de las más interesantes ponencias del festival. La guionista ha sido además reconocida en otras ciudades como Bogotá, La Habana o Venecia por trabajos como Mentiras Piadosas, El coronel no tiene quien le escriba, Profundo Carmesí, El Evangelio de las maravillas, o la película que le consiguió la Concha de Oro, La perdición de los hombres.

La ponencia, titulada “Las imágenes de las palabras” dio comienzo con una introducción a Garcíadiego, precedida de unas breves palabras del moderador en que se daba la bienvenida a los allí presentes. La guionista dio comienzo a su discurso, llamado “La chispa y el diablo: La elección de la historia para filmar” afirmando que su tema era uno que “siempre se daba por sentado” refiriéndose a cómo se decide qué es aquello que se va a filmar. “Y no es cierto. La mayoría de las personas no lo tienen claro, a excepción de Carlos Fuentes” continuó la ponente.

Garcíadiego estableció tres formas diferentes de comenzar un guión, bien por tema, bien por imágenes, o bien a través de la historia; “Yo probablemente porque vengo del mundo de la literatura, la forma con la que me siento más cómoda y que creo que funciona mejor es a través de la historia” aclaró la guionista, que a partir de este punto asentaría los pasos que sigue a la hora de redactar un guión de cine.

“La primera cosa que en mi caso hago es estructurar historia, es decir, simple y llanamente contarla. Contarla con un principio y un final” pues, en palabras de la propia ponente, desconfía de aquellas personas que empiezan a escribir una historia sin conocer el final de la misma. “En ese momento, la discutimos nuestro director y yo, vemos si nos interesa y hacemos la prueba del tiempo”, refiriéndose Garcíadiego a dejar pasar unos meses sin tocar la historia, y si al cabo de aquel tiempo seguía interesándose por la historia, si se le “metía en el corazón”, continuaría con ella. No obstante esta tarea es muy ardua, tal y como admite la guionista “No es una tarea fácil. Te juzga todo el mundo. Uno tiene que creer en el proyecto. Se le empeña [al proyecto] mucho sufrimiento, muchos desdenes”.

Continuó Garcíadiego explicando la siguiente fase de cómo elaborar un guión, lo que ella denomina el “método del pensamiento jesuítico”, en el que trata de adelantarse a las posibles críticas y ve todo aquello que puede fallar de su guión. Sin embargo, esto tiene su parte positiva pues “finalmente hay algunas ideas que subsisten, que permanecen” afirmó la ponente. Entonces es necesario tener claro el tema que se trata de contar con la historia, e ir eligiendo qué escenas van a componer la historia, “es tan sencillo como eso, pero sin embargo, a mí hasta este momento me ha sido imposible poder empezar una historia sin tenerlo claro”.

“Cuando se tiene ya el tema y el orden, es el momento en el que se tiene que empezar a trabajar” aseveró la célebre guionista. Acto seguido se dispuso a establecer una diferencia fundamental entre el cine y la literatura, y es el cometido que tienen las subtramas. Según Garcíadiego, las subtramas en la literatura sirven para enriquecer sobremanera la obra, incluso pueden llegar a convertir la obra en una obra maestra –para lo que usa como ejemplo las obras de Dostoievski– son las ramas del árbol en la literatura; no obstante, si se introducen numerosas subtramas en el cine pueden confundir al lector, por lo que su papel debe ser el de actuar como “raíces del árbol, que tienen un único objetivo: apuntalar la trama principal. Porque el cine es un arte que se construye del futuro hacia atrás. Por eso es tan importante el final”.

Para concluir su discurso, Garcíadiego quiso señalar el imprescindible papel que tiene el espectador a la hora de vislumbrar una película. Pues el cine, en opinión de la ponente, está entre la ficción, el tiempo real y el tiempo cinematográfico y es el público el que a través de su mente y su ansiedad por saber qué ocurrirá enlaza todos estos tiempos, dando sentido y coherencia al filme, “esas ganas de saber que va a pasar, esa es la esencia del guión cinematográfico”. Concluyó Paz Alicia Garcíadiego entre aplausos y vítores.

A continuación se daría paso a Lucía Puenzo, quien continuaría la ponencia por otros derroteros, centrándose en las diferencias entre el cine y la literatura, o mejor dicho, entre el guión de cine y la novela.

CRÓNICA: CINE Y LITERATURA EN VIVAMÉRICA

 Por Míriam Fernández Mata

“Cine y literatura sólo tienen en común el punto de vista”

  • El cine necesita de una estricta planificación que la literatura ignora

La Casa de América ofreció en octubre múltiples actividades culturales con motivo del festival de las ideas “VivAmérica”. “Las imágenes de las palabras” fue uno de estos interesantes eventos en los que la cultura americana se ha hizo madrileña.  A través de las opiniones y vivencias de dos expertas en la materia se dio idea de la forma de elaboración de un guion cinematográfico y de los puntos de conexión y divergencia entre el cine y la literatura.

Bajo el nombre “La chispa y el diablo. La elección de la historia para filmar”, Paz Alicia Garciadiego –mexicana de nacimiento y guionista de profesión– exhibió su metodología a la hora de realizar un guion de cine. ¿Una trama cinematográfica se planifica o es la imaginación la que finalmente dará la historia? Hay quien dice ser creativo y quien aboga por la estricta planificación en el cine. Garciadiego es, claramente, de estas últimas. “Sin un control riguroso solo se puede crear una historia sin cuento”, señalaba indignada. Tanto es así que dice no poder escribir cine sin saber absolutamente toda la historia que va a contar, con su principio y su final. “Yo lo primero que hago es estructurar la historia, progresivamente hacia delante y sobre todo con un final”, decía rotundamente la guionista. Según esta visión, todos los demás elementos –personajes, escenarios, subtramas- están necesariamente subordinados a la historia principal. El siguiente paso una vez establecido el tema es plantear un orden que se plasma en una escaleta que da respuesta a todos los ¿por qué y para qué? Se ha de tener siempre claro qué se pretende expresar en esas dos horas filmadas. Así pues, aquellos guionistas que defienden la planificación como principal herramienta profesional,  seleccionarán aquellas cosas que lleven inequívocamente al final deseado, esos episodios y anécdotas que retraten lo que se quiere. Al fin y al cabo, la esencia del guion cinematográfico es ese final al que los espectadores se van acercando a lo largo del largometraje. Esa intriga que nos causa una buena película raramente será fruto del azar.

Una segunda ponencia, “La palabra en movimiento”, deja la metodología relegada a un segundo plano para hacer hincapié en el arte del cine y de la literatura como dos mundos no tan cercanos como habitualmente se piensa. Lucía Puenzo, guionista, productora y escritora argentina, establece estas divergencias a la hora de realizar cine y literatura. Parece obvio pensar que en la literatura, a diferencia del cine, los desvíos –aquellas ideas que surgen sin haber sido previstas– pueden convertir una obra simple en algo magnífico. Este “dejarse llevar” no tiene tanta cabida en el cine, donde la arbitrariedad y la rigidez son necesarias, explicaba la escritora. Sobre todo en cine se necesita un esqueleto dramático, no tanto en literatura, donde el juego está más presente a la hora de trabajar. Esa libertad que ofrece la literatura la recalca Borges al decir “si cuando termina la obra el autor hizo lo que se propuso, la obra no vale nada”. No obstante, cine y literatura son lenguajes que nunca pudieron ignorarse, que han acabado por prestarse mutuamente, por imitarse. Probablemente la gran herencia del cine en la literatura se refleja en una cierta necesidad de pensar desde dónde se escribe. “El único vínculo entre cine y literatura es la elección del punto de vista en el que podemos contar la historia, el resto es absolutamente diferente”, señalaba Puenzo.