ARTÍCULO-CRÍTICA: Es delito hablarte por dentro

Por Jorge González Solano
Son diversas las opiniones que se recrean tras escuchar al arte. Es arte, y, por tanto, es tan interpretable como que cada uno tendrá una versión siempre distinta. Es arte el hecho de que te digan cómo te comportas, cómo te muestras ante los demás, qué ocultas, por qué sonríes o por qué levantas la voz.

Integrantes de Los de Marras

Es digno de admirar la música que te dice que antes de persona, eres salvaje, eres un ser humano. Te recuerdan que no sueles decir lo que piensas, que te han educado bajo un modelo basado en el civismo y han sabido controlar tus pasiones para favorecer la convivencia. Pero por mucho que exterioricemos un “por favor” y un “gracias”, siempre viviremos bajo el mandato de los sentimientos que nos impulsarán a dar un tortazo, agraciado y educadamente, a quien, a nuestro juicio, consideremos merecido.
Colaboramos en un programa de Inforadio (Radio Complutense), y, de entre varias secciones que recogemos, nos dedicamos a la música. El pasado 14 de noviembre de 2011, comentamos algo tan natural en compañía de los mejores temas de Los de Marras, un grupo de punk-rock español caracterizado por exaltar esas mismas pasiones que adueñan nuestra mente y nuestro cuerpo en uno de los siete artes del que todos hemos oído hablar.
 “Sexo en la calle, o en cualquier jardín. Quiero que sepan cómo estoy por ti. Vicios prohibidos en cualquier rincón. Orgasmos salvajes, follando a piñón.” ¿Es esto obsceno?, puede. Pero, “la gente que nos mira, que nos grita y nos critica. En el fondo, lo que pasa es que se mueren de envidia.”

El disfraz está bien visto en Halloween y Carnaval. ¿De verdad? Entonces quitaos la ridícula careta que lleva tatuada vuestro alma.

Fuente: youtube

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CRÍTICA MUSICAL: 2 CAPITANES EN UN TITANIC DEL SIGLO XXI

Por Juan Carlos González Pérez

Dos grandes, dos maestros, Joan Manuel y Joaquín. Son personas que escriben sobre la vida al ritmo de la música. Son ciudadanos del mundo, pasajeros de un crucero nada ajeno a la realidad que es testigo de aguas turbulentas que les permiten reflexionar.

Fuente: Internet

Estrenan nuevo disco, otra vez juntos. Se unen estos dos profesionales en La orquesta del Titanic con la que reflejan su deseo “de seguir tocando” como han confesado en esta entrevista esta mañana en la Cadena Ser (Escuchar aquí). Trabajadores incansables que merecen ser oídos.

Vengan aguas tranquilas o complicadas, lo que deseo es que estos genios -aunque les cueste reconocerlo- sigan aportando su visión de esos mares que nos rodean.

Aquí va un adelanto:

                   Fuente: Youtube

Noticias. Nuevo disco de Lana del Rey.

Por María Díaz Valderrama (@JackieGLoves)

La norteamericana, Elisabeth Grant, más conocida en el panorama musical como Lana del Rey, sacaba por fin disco el pasado 27 de enero. El tracklist, que había sido revelado veinte días antes de la publicación del CD “Born to die”, no ha dejado indiferente a nadie, muchos fans y también muchos críticos ante una cantante que se muestra lánguida y pálida, como la ha descrito The New York Times. Parece que los expertos musicales no han coincidido mucho con los que esperaban ansiosos las nuevas canciones de la neoyorkina.

Imagen de la portada del disco "Born to die".

Lo que sí es cierto es la temática del disco, muy centrada en el amor, un amor bastante deprimente e idealizado en la distancia, por abandonos y fallos del destino, no cambia a lo largo de las quince canciones.. Parece que, la antes conocida como Lizzy Grant, no ha tenido mucha suerte en sus relaciones que digamos.

Todavía no se han  confirmado fechas para conciertos en España aunque hay rumores de una posible actuación en Barcelona durante el 2012.

Si os habéis quedado con ganas de saber que dicen las críticas, aquí van algunas ideas:

– Pitchfork: “Es difícil encontrar alguna canción en la que Lana del Rey se revele a sí misma como algo más complejo que un objeto con un cono de galleta y una bola helada para chuparse los dedos del deseo masculino. Una de las frases de ‘Blue jeans’: I will love you till the end of time / I would wait a million years (Te amaré hasta el final de los días/Esperaría un millón de años), resume el 65% del contenido lírico del álbum. En los términos americanos de grandeza y fijación por los sueños vacíos, ‘Born to die’ intentaba presentar a Del Rey como una fantasía oscura, hermosa y retorcida, pero no hay chispa. No acaba de explotar nunca la mezcla entre tensión y complejidad, y la salvaje sexualidad femenina acaba transformándose en algo manso. Y todos esos arrullos sobre amor y devoción convierten este disco en una especie de orgasmo fingido… una colección de canciones de amor sin fuego”.

– UK Independent: “Lana del Rey ha sido universalmente considerada la salvadora del pop moderno, la nueva sensación que todos estábamos esperando. Pero lo que parecía interesante y atractivo cuando el primer single, ‘Video games’, llegó ahora resulta si no irritante sí moralmente objetable. No me malinterpreten: ‘Born to die’ ha sido forjado hábilmente, sus piezas son fruto de un trabajo muy bien calculado, en el que la cantante nunca se sale de su papel. Pero es su naturaleza triste, sombría y deprimente lo que resulta ofensivo para algunos. Es como si la persona alienada de ‘Video games’ se expandiera a lo largo del disco en algo sin encanto, una muñeca sexual que se autohumilla y se desliza hacia un mundo materialista y vacío”.

– El Mundo: “Lo que no mola (gusta) de Lana del Rey es el disco. Mejor dicho: Parte de él. Sus formas. Su trampa. El comienzo, con los singles en cadena, es deslumbrante, son canciones imposibles de borrarse de la cabeza, el equivalente en el sonwriting lounge a la alta costura. Pero en ‘Diet mountain dew’ la cosa se sale del guión, parece Lily Allen, y en ‘National Anthem’ está entre Yolandi Visser cuando se pone tierna (hablamos de la skinhead de Die Antwoord) y Mile Cyrus. ‘Dark Paradise’ podría pertenecer a Rihanna. (…) Pero es un espejismo: No es Lynch todo lo que reluce”.

Para leer otras críticas, click aquí.

Entrevista. María Villalón prepara su tercer disco que verá la luz a finales de 2012.

Por María Díaz Valderrama (@JackieGLoves)

María Villalón es una amante de la música. Ha sido así desde los cuatro años y ha pasado buena parte de su vida subida a los escenarios. Sin embargo, éste hobby o mejor dicho, esta pasión, cambió su vida enormemente cuando ella contaba tan sólo con dieciocho años, al resultar ganadora del concurso de televisión Factor X.

Cinco años después, con dos discos en el mercado, María prepara su tercer disco, tratando de luchar contra los problemas que presenta la industria discográfica y peleando por sus sueños, como siempre ha hecho.

P: Bueno María, ¿cómo va la preparación de tu tercer disco? ¿Qué nos puedes adelantar?

R: Me quedan por grabar unas cuatro maquetas para tener el proyecto completo, que serán unas trece o catorce canciones. Después hay que empezar a presentarlo a las discográficas y grabarlo enserio. Lo que tenemos por ahora son las ideas, las canciones que voy haciendo las maquetamos para poder presentarlas de alguna manera y luego cuando las tengamos todas intentar que salga todo lo mejor posible.

De una manera u otra a finales de 2012 saco un disco seguro.

P: En el disco anterior todas las canciones eran versiones de otros artistas, ¿en esta ocasión podremos oír canciones tuyas?

R: Siete de las trece canciones del nuevo disco sí que son mías y las restantes de amigos compositores que han ido haciendo canciones para mí. Cuando me gusta como componen suelo pedirles algo si se les ocurre y tendré algunas para este disco.

P: Hablando de amigos, ya has colaborado con muchos grupos en canciones e incluso videoclips. ¿Cuál ha sido el resultado que más te ha gustado?

R: La que más me gustó en su momento y me encanta cantar siempre en directo es “todo arde”, con La Vieja Morla. Me encanta esa canción.

P: Y ¿con qué grupo te gustaría compartir canción o escenario?

R: Con Pereza o Sabina. Sería como “¡Oh, qué emoción!”. A ver si algún día lo consigo.

P: ¿Has llegado a aborrecer alguna de tus canciones? Es algo que siempre nos pasa después de escuchar algo mil veces ¿a ti también te ha pasado?

R: No es aborrecer, es que llevo dos años y medio cantando las mismas canciones, necesito sacar nuevos temas y cambiar mi repertorio. Entras en una rutina de siempre las mismas canciones, el mismo repertorio. Quiero sacar nuevo disco y variar un poco.

P: ¿Qué sueles hacer para cuidar la voz? ¿Has tenido que dejar de hacer algunas cosas para ello?

R: Sí que la cuido. Cuando salgo intento no gritar, es lo que más daño hace. También voy a clases de técnica vocal, donde te enseñan a manejar la voz y a no desgastarla, al fin y al cabo es mi instrumento de trabajo.

P: Físicamente, ¿también hay exigencias?

R: Sí, pero es algo que te impones tu mismo. Especialmente cuando después de cantar tres canciones no puedes más. Hay que hacer ejercicios para trabajar la respiración y deporte para aguantar en los conciertos.

P: ¿Por qué rompiste el contrato con Sony BMP?

R: La verdad es que fue algo de mutuo acuerdo, a las discográficas le quedan dos telediarios, a Sony y a todas las demás. El problema de la piratería ha sido que ahora las discográficas no apuestan por nuevos talentos, sólo quieren cantantes consolidados.

Ellos me dijeron que tenía que esperar para sacar disco, después de dos años y medio consideré que no había más que esperar y me fui por mi cuenta.

P: Internet, ¿ayuda o perjudica?

R: Internet es una gran plataforma de promoción, pero ha hecho un daño terrible. El lugar del mundo donde más se piratea es en España, hemos establecido una conciencia en la que parece que eres tonto si compras un disco pudiendo tenerlo gratis.

En otros países está muy mal visto descargar gratis y aquí todo lo contrario. En España ni compran discos, ni haya cultura de ir a conciertos. La gente prefiere gastarse doce o quince euros en ropa o en salir de fiesta que en ir a escuchar en directo las canciones que le gustan.

Me gustaría que comprendieran que si les gusta un cantante pero ni compran sus discos, ni van a sus conciertos, el grupo tendrá que dejar la música porque no va a poder vivir de ella. Esto tendría que entrar en nuestra mentalidad; si te gusta algo vas a tener que apoyarlo o te vas a quedar sin canciones.

P: ¿Eres socia de la SGAE?

R: Te haces miembro de la SGAE cuando eres compositor de canciones, pero para hacerte miembro tienes que tener un disco del que se haya publicado alguna canción tuya. La primera vez que sacas canciones no están registradas. Se contradice un poco.

Todavía no soy miembro, llevo tiempo diciéndome que tengo que ir pero lo he ido dejando. Cuando saque el próximo disco, la mayoría de las canciones son mías. Tengo que registrarme ahora que cumplo los requisitos.

Además de la SGAE existe la Asociación de Intérpretes y Ejecutantes (AIE), un dinero de los derechos de las canciones van destinados a la AIE y se paga a la persona que interpreta la canción.

P: ¿Qué opinión te merecen los escándalos sobre la gestión directiva de la SGAE?

R: Me parece vergonzoso. Es un robo que han notado los pequeños compositores muy especialmente. Estamos hablando de un dinero que no es suyo, cogieron lo que quisieron y luego repartieron lo que quedaba a los que les pertenece. ¿Qué va a llegar a cada uno un poquito menos? A ello les ha dado igual, todos los miembros de la SGAE se han visto afectados de una manera u otra.

P: Gracias a tu última colaboración con el grupo De Loop, has empezado a sonar en América del Sur, ¿qué nos puedes contar sobre esa expansión? ¿Hay futuro para ti allí en éstos momentos?

R: Hemos grabado un tema que servirá de banda sonora para una película argentina y gracias a ella sí que estoy teniendo nuevo público en América del Sur. Ahora mismo no pienso en ello pero sí que me gustaría llevar mi música hasta allí con mis conciertos. Ojalá.

REPORTAJE: Cambios en la producción musical

Apagad los ojos. No los necesitáis

Por Jorge González Solano

Puedo llorarte miles de canciones para reconquistarte, rasgar una guitarra, cantar y pasar la gorra en el metro. Me puede gustar la gasolina, o la armonía de diez instrumentos de viento en conjunto. Puedo bailar, saltar, gritar, llenarte de luces o quedarme en silencio. Puedo ondear una bandera o quemar varios contenedores. Puedo hacer tantas cosas y más porque soy capaz de escuchar.

La música evoluciona y cambia en todos los aspectos a lo largo del tiempo. En la actualidad, no es algo en sí misma, sino que está ligada a los demás ámbitos de la vida. Ya no es solo el placer que provoca, o no, escucharla, también ocupan un gran porcentaje el tema, la causa, la técnica, la letra, la producción y cientos de “porqués” involucrados en el apogeo de la música.

Nos remontamos a los años 50 y 60, tiempo del rock y del nacimiento de todos los subgéneros. Los grupos se buscaban la vida para ambientar los pubs y cafés para darse a conocer, algo que hasta el momento no ha cambiado. Con el auge de estas bandas y la ambición por sus obras, la gente comenzaba a asistir a los pequeños conciertos, algo que fue visto como carne de cañón para los especuladores, managers y discográficas en busca de jóvenes promesas. Normalmente eran estos cazatalentos los que acudían a fichar a quienes creían que tenían madera. Estos artistas firmaban contratos para grabar discos, concretar giras, elaborar videoclips, spots, etc. Es decir, mano a mano, artistas, representantes y empresarios del mundo de esta industria sacaban a flote un proyecto a base de ritmo, dedicación y buen gusto.

En el siglo XXI, las nuevas tecnologías, además del concepto, “moderno”, la comodidad ha llegado a casa conjuntamente con la individualidad. Las redes sociales nos conectan, pero también nos independizan. Ejemplos son los blogs, o las cuentas de twitter, donde cada uno puede producir y acceder a información inmediata sin necesidad de comprar noticias en papel de periódico. Pues estas tecnologías afectan al nivel de vida, y esa escasez de dependencia también está afectando a la creación musical.

Los grupos siguen marcando el número de teléfono del dueño de una sala de conciertos para tocar, lugares que, prácticamente, acaban de nacer. Este ha sido uno de los cambios, ya no consiste en lo que fuera el pub ambientado con un pequeño concierto generalmente en acústico, sino que estas salas son para conciertos, y pueden ser ambientadas por alguna consumición cuyo precio puede ser más alto que la propia entrada para ver al grupo. Alejandra canta en un grupo de pop-rock que tocó en la sala CATS, Madrid, y afirma que “el contacto con la sala fue muy rápido y sencillo. Únicamente llamamos y nos dejaron total libertad para vender nuestras entradas”. El local pone el personal de sonido e iluminación a cambio del 20% de las ganancias por las entradas. Así funcionan los primeros conciertos.

Y hablando de la madre financiera, la calidad de vida y el bienestar social han aumentado. Poniendo como ejemplo una familia de clase media, hace treinta o cuarenta años comprarse una guitarra se equipara con lo que hoy cuesta comprarse un coche. Y si para este coche tienes un garaje propio ya tienes un lugar de ensayo idóneo y gratuito que todos los grupos buscan.

En caso de no tenerlo, siempre han existido locales de ensayo, pisos grandes, insonorizados y ubicados, en su mayoría, en barrios de la periferia, alejados del centro, donde el preciode alquiler de los locales es más barato en relación con el precio del piso. Dependiendo de varios factores como la situación y la calidad del material (amplificadores y baterías) el precio puede rondar entre 10 a 20 euros la hora. Uno de los locales de ensayo más frecuentados y demandados de Madrid es Taller 57, en el barrio de Esperanza. Sergio, guitarrista, explica que le gusta ensayar con su grupo en estos locales ya que” el precio es muy barato en comparación con otros locales. Las salas tienen muy buena acústica y el trato con el dueño es de lo más cercano”.

Los instrumentos son más baratos; existen locales de ensayo o garajes, en su defecto; Tenemos una cola de músicos que marcan una clara tendencia incluso en otros estilos más modernos, y unas nuevas tecnologías que nos permiten estar a la última de nuevos temas. Todo son ventajas, en un principio. Pero siempre hay quien ve el vaso medio vacío, y es el caso de las productoras. Óscar Claros es técnico de sonido, y colabora con varias discográficas y cadenas de televisión. Lleva más de veinte años dedicándose a la música y sabe cómo están afectando las nuevas tecnologías a este mundillo. Con esta individualidad sumada a la miniaturización de los soportes electrónicos, una forma de producción ha dado nombre a un estilo surgido en los años 80, el indie. Este estilo se caracteriza por la producción autónoma, y es lo que se está haciendo en estos días.

Ya no es un cuchillo que corta, sino que raya y pela, todo en uno. Ya no es un periodista experto en recoger y adaptar la información, sino que sabe editar vídeos y especializarse en materias de otros expertos. A esto es a lo que tiende el mundo, a la total especialidad e individualismo. Un ordenador portátil y un programa de grabación gratuito puede ser la combinación perfecta de producción casera para cualquier aficionado. Este acontecimiento no es sino el título de la crisis de las discográficas. Pero para hablar de estas necesitamos de la pregunta retórica: ¿Qué fue antes, el huevo, o la gallina?

La concepción general de la sociedad es que las discográficas se llevan un porcentaje muy elevado en la venta del disco, mientras que el artista o el grupo solo recibe cerca de un diez o veinte por ciento. “Así les va a los productores, que nadie quiere grabar con ellos, son unos ladrones, el grupo no se lleva casi nada de las ganancias”, comenta Alejandro. Sin embargo Óscar afirma que “son los distribuidores los que se quedan con más de la mitad de los beneficios y que, en muchas ocasiones, incluso tienen más pérdidas de las que esperan según qué grupos.” Y es que las discográficas nunca, y menos en estos tiempos, se la han jugado en producir discos de talentos que no van a vender.

Por si no es suficiente problema, a esto se le añade la descarga ilegal y el debate sobre la libertad digital del usuario contra la propiedad intelectual. Desde que a alguien se le ocurrió que la música podría generar millones, lo segundo que pensó fue apoyarse en la ley creando un derecho de apropiación exclusiva de una obra y la consecuente ganancia en metálico a partir de dichas creaciones. En España se creó la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Lo que no ha tenido mucho apoyo entre los usuarios. En detrimento de las discográficas y de la venta del disco en general, la descarga gratuita ilegal impide todavía más las ventas de este tipo de soportes y, como consecuencia, de la labor de estas empresas.

No salen grupos porque las discográficas no apuestan con confianza. O no salen grupos porque no pueden vivir de estos discos. Sabemos que hay huevos que han puesto las gallinas, pero estas han salido, a su vez, de otros huevos. Lo cierto es que, si bien la calidad de sonido por una producción “indie” o autónoma está siendo cada vez peor, siguen saliendo revelaciones, tanto en EEUU, Suramérica, como en Europa, incluso en España, estando este problema más acentuado y agravado. Algunas almas caritativas optan por darle el gusto a sus fans de conseguir un disco gratis por internet y obtener frutos monetarios a través de los conciertos.

Pese a la diferencia entre ventajas e impedimentos y con o sin los elementos de la industria musical, una cosa es cierta, salen artistas. Pero de nuevo nos topamos con novedades. ¿Qué se necesita para triunfar y conseguir la fama? Y, sobre todo, ¿cómo se debe hacer para perdurar en el tiempo evitando una fama efímera?

Ante todo se necesita notoriedad y darse a conocer. No es raro ver como unos jóvenes con soberbio talento aprovechan estas tecnologías publicitándose en las redes sociales, blogs, webs o en la mejor vía al alcance de todos, youtube. Para ejemplos de eso tan efímero a nivel extremo, ponemos el caso de una fama más que temporal y ridícula como es el de Las Supremas de Móstoles, el “Aserejé” de las Ketchup, las canciones del verano o la eurovisiva canción del Chiki-chiki. Hace poco hablaba con mi abuela sobre David Fernández, alias Rodolfo Chikilicuatre, tuve que bailarlo para que recordara ese espectáculo. Esto es, ya nadie se acuerda de esas canciones, no se escuchan y menos las tendrá alguien en el I-pod. Son, en realidad, producto del humor más que de la sensatez musical, muy lejos de esa ordenación coordinada y lógica de sonidos. Incluso algo más elaborado como las voces de Operación triunfo o los temas de Justin Bieber requerirán de una constante variación de imagen e ideas rápidas para nuevos discos, producto del marketing, para no caer en la repetición, y, consecuentemente, en el olvido de unas fans con una media de 16 años.

No obstante, esa lógica está presente en que hace falta talento y creatividad no solo de los medios que mueven la masa, sino por parte de los artistas. Lo comercial será un arma favorable para que un tema pueda tener espacio en emisoras musicales de radio, o programas de televisión como los 40 principales. Óscar añade que “solo si esos grupos tienen contratos con grandes discográficas como Sony o Warner, entre otras tendrán la oportunidad de aparecer en los medios y ser escuchados”.

Gritos de Mimo es un grupo madrileño de pop-rock que acaba de cumplir dos años dedicándose a lo que les gusta. El grupo afirma que desde que su hobby fue convirtiéndose en algo más serio han pasado a “ensayar de 4 a 12 horas diarias”, comentan. Tienen un contrato con la discográfica Keido, y desde entonces no dejan de dar conciertos en diversas salas de Madrid. Su disco ya está a la venta en distribuidores como El Corte Inglés y están trabajando en su segundo, que ya está a punto de salir. A uno de los guitarristas se le presentó otro de los hándicaps de este sector, la incertidumbre. Esas doce horas que el grupo dice que ensaya no puede compatibilizarse con los estudios, el contrato con la discográfica es estricto y tienen que acatar horarios en cuanto a ensayos y conciertos. El ex guitarrista de este grupo obtuvo ese prefijo (ex-) al decantarse por seguir su carrera de medicina. “No puedo continuar esclavizado a unos horarios tan opresores que no me dejan continuar mis estudios. Me gusta el grupo, pero no tomaré el riesgo de vivir de la música. Por eso me voy”, me informó en el momento de su decisión.

En definitiva, son muchos los requisitos y planteamientos que hacen falta para que un día escuchemos en la radio o veamos en Internet que ha salido un nuevo grupo y que, no por méritos de la discográfica o de los medios de comunicación, asesores de imagen o managers hagan de este un sentimiento de atracción. Lo novedoso y original, lo característico sin frivolidad, lo que produce esa sensación repentina de escuchar algo y dejar al margen otros pensamientos es lo que se puede llamar música artística. Pero de nuevo es arte, nada científico, subjetividad absoluta, fluctuante y nómada. Para cada uno lo será siendo un ritmo latino, unos acordes ya desgastados o unas letras poéticas y sinceras. Divergencias que se unen en una, ¡que dure la música!

SEMBLANZA: Visión de la 6a Sinfonía de Beethoven

Por Juan Carlos González Pérez

Ludwig compone y vibra con la naturaleza de la que es testigo en los pueblos que visita en la Austria profunda.  Altos, grandes, espectaculares los arboles que observa en los bosques. Es también increíble ver los bajos prados y los pájaros poco a poco avanzar con el viento a su favor. Un ruiseñor se despista del grupo y busca donde beber agua. Encuentra un pequeño riachuelo donde se detiene a descansar. Las sensaciones son de sentimientos de libertad, paz e increíble conformidad interior. El sol se esconde detrás de las IMPONENTES montañas. La nostalgia llega al pensamiento del compositor al imaginarse dichas montañas llenas de soledad. La necesidad de vida, de compañía natural es inherente al ser humano.  Nada de fantasía, nada de ilusiones nuestro sentimiento debe reflejar la realidad que vivimos.

¿Un baile? ¡Por qué no! Toca vibrar y saltar. No estás solo, te rodea un mundo natural infinito.

¡Vaya  minutos de reflexión!

                         Fuente: Youtube

COMENTARIO SOBRE LA DROGA Y EL ROCK

Por Jorge González Solano

El oído observa lo que los ojos no oyen

La música es arte, hay que repetirlo. Y el arte trata de enfocar la voluntad del que lo crea. Es el arte la subjetividad misma por antonomasia. Los hay que se generalizaron llegando a tomar nombres y reconocimientos como la pintura, la literatura, el cine o la fotografía. Pero también es arte cualquier síntoma de expresión que se materialice para dar algo mismamente perceptible. Pondré como ejemplo un subgénero del rock que da nombre a las acciones catastróficas de las drogas como es el “Acid rock”. Y al grupo “Iron Butterfly”, más concretamente, para explicar todo el entramado que diferencia un tipo de arte y, dentro de este, un estilo u otro.

Un día, Ortega y Gasset llegó a la conclusión de que las palabras limitan nuestros pensamientos y emociones. Quizás por eso haga falta algún sentido más que la vista para comprender otro pequeño porcentaje de lo que queremos expresar, el oído, o incluso una mezcla de los dos, la sinestesia. Esto es posible con los efectos que provoca el LSD, bastante relativos según la dosis y la persona que lo consume. Entre las causas, una alteración de la realidad, espacios cóncavos y ondulados, escasa percepción de la velocidad, y la mencionada sinestesia. Esta era la moda de los años sesenta y setenta. La mayoría de los jóvenes pasaban los días viviendo en otro mundo que la droga les había creado. Iron Butterfly, en su tema, In-A-Gadda-Da-Vida, traspasa las vivencias y síntomas a las melodías y a los ritmos. El tipo de música se caracteriza por recrear un ambiente que iguala o intenta imitar las mismas sensaciones. El tema comienza con un riff  o esquema de guitarra y bajo que se repite durante toda la canción acompañado de un psicodélico órgano que juega con unas melodías de tonalidad menor y donde no respeta unas escalas con sus tonos y semitonos habituales. Los estruendos y distorsiones amplificadas evocan esa confusión paranormal que perturba un orden correcto de las cosas. Esta representación musical de los instrumentos no solo se vuelca en la forma, sino también en los atuendos que llevan los intérpretes en el escenario así como el comportamiento propio de una persona que haya ingerido este tipo de droga.

En definitiva, y como decía, el arte trata de hacer comprender, de cualquier manera, lo que se quiere ver. No importa la estética, la moda, la reacción positiva o negativa. Importa exteriorizar la emoción con el menor margen de error posible, es decir, una decodificación perfecta.