COMENTARIO: MARGIN CALL

Por Míriam Fernández Mata

El origen de la crisis hecho película

Margin Call pretende hacerse eco de las causas de una crisis económica que se ha convertido, sin haberlo pedido, en compañera inseparable de desgracias.

Ha aquí una breve sinopsis de lo que supone esta interesante película:

Uno de los mayores bancos del mundo cae ante la burbuja financiera creada por la propia entidad. El valor de los activos de la firma era insignificante y al ser vendido a muchos compradores por una  módica cantidad se ha arrastrado el problema a todo aquel inversor. Se prevé que tal acción mate al mercado durante años.

La naturaleza del problema viene dada por la gestión de la firma en los últimos meses. Al hacer paquetes de productos que vendían con valores muy diferentes, generaban enormes beneficios. Para llevar a cabo las transacciones, la empresa emplea un mes, por lo que se mantienen los activos en los libros más de lo aconsejable. Esto es un problema, ya que esos valores son hipotecas, y a mayor apalancamiento, mayor perfil de riesgo. No obstante, este sistema permitió durante mucho tiempo que no saltaran las alarmas.

La investigación de Eric Dave, completada por el analista de riesgo,  Peter Sulivan, puso en entredicho la gestión de la firma. Las indagaciones de los empleados confirmaban que los índices de volatilidad en los que se apoyaba la empresa habían sobrepasado los límites. Las consecuencias son alarmistas a la vez que desastrosas. Por ejemplo, una bajada de los activos de un 25% se traduce en una pérdida que sobrepasa el valor de la propia entidad.

El importante banco estadounidense se ha librado de valores y activos en apenas unas horas para poder liquidar al día siguiente. Se incentivó a los pocos trabajadores que quedaban en la firma a vender exitosamente los paquetes que quedaban a cambio de una generosa recompensa económica. Del éxito de esta operación se deriva la destrucción de muchos. Desde luego, este podría ser el fin de Wall Street.

Aquí se puede contemplar el tráiler del filme:

Fuente: www.youtube.com

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Investigación. ¿Es el mundo un lugar más seguro ahora que durante la Guerra Fría?

Por María Díaz Valderrama

El enfrentamiento que tuvo lugar entre 1945 y 1991, entre las dos potencias del momento, EEUU y URSS, conocido como “Guerra Fría”, alcanzó niveles de crisis política, tecnológica, militar, cultural e incluso económica, pero ninguno de los dos bloques llegó a tomar nunca acciones directas contra el otro. El motivo de esta situacion de no-ataque venía de que ambos paises sabían que la ofensiva al enemigo, con el uso del armamento nuclear podría llegar a suponer la autodestrucción, ya que los niveles de alcance eran muy elevados.

Como ejes influyentes de poder en el contexto internacional, cada potencia integraba a una serie de paises aliados, con lo que el ataque a uno suponía la respuesta de alguno de sus “socios”. De esta forma ambos bloques permanecieron durante casi cincuenta años inmoviles, pero continuamente coaccionados ante las presiones enemigas y llevando los enfrentamientos a otros territorios.

 

Antes de empezar con la comparación de la seguridad, para hacernos una idea de lo que podría haber sido la tercera guerra mundial (y además nuclear), hago referencia a un dato oficial. Al final de la Segunda Guerra Mundial, con la bomba atómica que Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki, murieron en apenas unos segundos 150 mil personas, otras 280 mil quedaron heridas, traumatizadas o con secuelas, incluso sus descendientes. Ni siquiera en los peores antentados terroristas actuales, los lúgubres 11S o 11M, se han producido un número igual de victimas. Es decir, la amenaza nuclear podía dar lugar, en pocos instantes, a millones de muertos, heridos y graves secuelas durante años. La amenza terrorista es permanente y continua pero su poder de destrucción en cada atentado es muchísimo menor.

El siglo XX, fue el de la guerra a muerte entre lo que podríamos llamar “sociedades libres” y los totalitarismos fascista y comunista y según ésta misma comparación, el siglo XXI será el de la confrontación entre el terrorismo de los movimientos fanáticos (nacionalistas y religiosos) y dichas “sociedades libres”.

Por una parte, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la caída del Muro de Berlín, el miedo de la población hacía referencia a la amenaza nuclear del bloque enemigo, pero como he dicho antes, un ataque supondría la respuesta del enemigo y a fin de cuentas la autodestrucción, era una amenaza muy grande con demasiada destrucción como para llevarse a cabo. Quizás uno de los momentos de mayor crisis, o los que más han trascendido hasta nuestros días, son la famosa “Crisis de los misiles” y “el Bloqueo de Berlín”. A pesar de ésto, todo quedaba aquí, en miedo y sensación de inseguridad, por supuesto una inseguridad que de haber recibido los ataques esperados hubiera supuesto la destrucción de gran parte de la sociedad.

En la actualidad, las medidas de seguridad cada vez son mayores (al menos de cara al público) y éstas llegan a tal extremo que hoy día rozan el ridículo, pero lo hacen porque tras los acontecimientos de los últimos 10 años, no es exagerado decir que la paranoia se ha adueñado de muchos civiles.

El atentado del 11 de Septiembre, con la caída de las Torres Gemelas de Nueva York, es al siglo XXI el comienzo de una situación, como la Caída del Muro de Berlín en 1989 fue el final de otra. Desde entonces, está en la mente de la mayoría de los ciudadanos occidentales que aquel ataque a la mayor potencia mundial fue el comienzo de una serie de atentados en los que ninguna ciudad puede quedar librada. Es decir, ya nadie pone en duda, que así como ha sido posible volar las Torres Gemelas y el Pentágono el día de mañana un comando suicida puede hacer estallar, en cualquier rincón del mundo, un artefacto atómico que cause un millón de muertos.

Así ha sido durante éstos últimos años, como hemos podido ver en los atentados de Londres, Madrid, en el caso de Occidente, y en India, Marruecos y otros países en vías de desarrollo, cuya seguridad no ha acaparado la atención de los medios tanto como Occidente, a no ser que el atentado llegase a límites mayores.

En cualquier caso, en la actualidad, vemos que la principal amenaza para la seguridad es el terrorismo, ya sea por organizaciones religiosas o nacionalistas. Así que, aunque como decía antes la capacidad de destrucción sea mucho menor, la frecuencia con la que los atentados son llevados a cabo y la forma en la que cualquier medida de seguridad tomada por los distintos gobiernos es bulnerada de diez maneras distintas por los terroristas, me atrevería a afirmar que el mundo era en buena parte más seguro en la época de la Guerra Fría que ahora. Al menos los distintos gobiernos sabían en base a qué habría una reacción y sabían como evitarla en buena medida, en su propio terreno.

Puede que tratar el tema desde esa visión y esta forma de exponer los argumentos, tenga poca perspectiva de futuro, pues estoy teniendo en cuenta que han pasado 20 años desde el fin de la Guerra Fría y sé que no pasó nada, ya que lo que dicen en los libros es que durante esa época, “todo estaba parado”, “nadie movía ficha”. Pero lo cierto es que durante cuarenta años se llevaron a cabo numerosas operaciones de espionaje, se planearon nuevas armas y nuevas formas de destrucción, y las confrontaciones entre ambas potencias se hicieron a través de diversos países, como es el caso de Corea y Vietnam, donde murieron miles de civiles y soldados (lo que supuso una gran crítica al gobierno estadounidense). Siendo esta la situación, era más fácil sentirse inseguro y dar casi por hecho que algo acabaría pasando, y algo mucho más grave que la mayoría de los atentados terroristas que vivimos en la actualidad.

Sin embargo, también habría que tener en cuenta que en aquel momento había países excluidos de las tensiones, o más bien, países que tomaron la decisión de no intervenir en el conflicto, entre ellos España, que aunque vivía en situación difícil con respecto a la política nacional, a partir de los sesenta comenzó a estabilizarse. La prueba es que la mayoría de las personas que vivieron entonces siempre recurren a frases como “antes no había tanta inseguridad en las calles”, por supuesto, las dimensiones y el tipo de seguridad es distinto, pero al fin y al cabo viene a ser lo mismo. Y lo cierto es que, como digo, en otras medidas, con respecto a la seguridad de la calle, las estadísticas empeoran: hay más robos, más violaciones, numerosos asesinatos, etc.

También me gustaría resaltar la importancia de los medios en ésta cuestión, pues muchas veces se hace eco de noticias alarmantes que no llegan a realizarse y que suponen una sensación de inseguridad y miedo muy fuerte para la ciudadanía, como fue el caso de la famosa gripe A, de la cantidad de personas que dijeron que morirían a las que han muerto realmente hay una diferencia abismal (de 500.000 a 18.000), y así en una serie de cuestiones (atracos, terrorismo, asesinatos, enfermedades, sucesos de bandalismo…) que hacen que la población sienta mucha más sensación de inseguridad con respecto a lo que ocurre en el mundo.

Hace poco, Gregory Treverton, vicepresidente del Consejo Nacional de Inteligencia entre 1993 y 1995, declaraba en El País, “el terrorismo islámico, no es una amenaza existencial, como lo era la guerra nuclear con la URSS, pero es la cuestión de seguridad más importante por el factor azar. Pueden golpear en cualquier lado, en Atocha, Londres o Estados Unidos.” Esto me ayuda a explicar mi idea; el terrorismo no alcanza la magnitud de daño de una guerra nueclear a primera instancia, pero por otros factores, como es el caso de no saber donde van a atacar, la amenaza se multiplica, creando un ambiente de paranoia en ocasiones caótico.

 

Teniendo en cuenta éstos distintos aspectos, la conclusión más acertada me parece la más difusa: el tema de la seguridad está vinculado a las decisiones que en cada época o coyuntura se han tomado por los dirigentes políticos o responsables de gobiernos, es decir, por los hombres, por las personas y en definitiva por los intereses de unos y de otros. Visto así, tan inseguro era el tiempo de la Guerra Fría como el actual. Pero, como he ido diciendo a lo largo de la exposición, el motivo de miedo e inestabilidad desde 1947 a 1991 fue el motivo principal que sirvió para mantener la paz, al contrario que en la actualidad, donde todo es mucho más imprevisible y nosotros perdemos capacidad de enfrentamiento, pues como decía antes con otras palabras, “para cada nueva medida de seguridad, diez nuevas formas de romperla”.


BIBLIOGRAFÍA

 – Diversos autores, El mundo después del II de Septiembre de 2001 (Península, 2002).

 – Fernando García de Cortázar y José María Lorenzo Espinosa, Historia del mundo actual 1945, 1992. (Alianza Universal, 1991).

– Bruno Cardeñosa, El Gobierno Invisible (Espejo de tinta, 2007).

Historia del mundo contemporáneo (Anaya, 2006).

Gracias a Paco Ruiz, profesor de Historia, por su ayuda en este trabajo.

ENTREVISTA: Arturo Pérez, ex-combatiente americano en la 2ª Guerra Mundial


 Por Juan Carlos González Pérez

Ser veterano de una guerra mundial puede ser para unos un privilegio y para otros una deshonra del pasado. Una guerra sin sentido, como la mayoría de ellas, que puede marcar tu vida por decisión propia o por simple obligación como al protagonista de nuestra entrevista, Arturo Pérez, un veterano americano de la Segunda Guerra Mundial, que actualmente vive con su familia en México. Decisiones que ocasionan numerosas víctimas inocentes. Sobrevivir a una guerra teniendo en cuenta su dureza, podría tomarse como un milagro. Acercarse al relato de un veterano de guerra norteamericano es acercarse a un relato sincero y emotivo de un episodio que marco la historia del mundo entero.

Fuente: Archivo familiar

En Mayo del año 1944 cumplí 18 años de edad. En ése momento los Estados Unidos de Norteamérica estaban en guerra contra Alemania, Japón e Italia, y yo siendo ciudadano norteamericano, nacido en Texas, tuve que alistarme en el ejército norteamericano por ley. Después de un entrenamiento corto en la infantería, me mandaron a las Islas Filipinas. Primeramente embarcamos en un buque en San Francisco, California, con destino a la isla de Guadalcanal. De Guadalcanal nos unimos a un convoy de barcos y nos dirigimos a las Islas Filipinas, desembarcando en Manila en Abril del año 1945. Los japoneses habían conquistado las Islas Filipinas al inicio de la guerra, en 1942. El General MacArthur, comandante en jefe de las tropas americanas en el Pacifico, abandono las islas Filipinas diciendo -“I shall return”- o en español –regresare-. Las tropas americanas estaban en el proceso de la reconquista de las Filipinas cuando yo desembarque en Manila. Participe en la derrota del ejército Japonés en las Islas Filipinas, como miembro de la infantería del ejército norteamericano.

¿Qué hecho o suceso le marcó más?

El suceso que marcó más mi estancia en el ejército Norte Americano fue cuando nos reunieron, estando yo en ese entonces en las Islas Filipinas, para anunciar el uso de una nueva bomba que fue lanzada en Hiroshima, Japón, y la inminente terminación de la guerra. Ésta fue la bomba atómica que se uso por segunda ocasión en Nagasaki y causo la derrota y rendición de los japoneses.

¿En ningún momento temió por su vida? ¿Pasó miedo?

A los 18 años uno no piensa que algo le pueda pasar. Nunca dude que sobreviviría. Miedo, pues algo sentí, pero no influyo en mis actividades.

¿Qué intereses cree que persiguen los líderes mundiales para decidir atacar otros territorios?

El poder, para algunas personas, es lo que les hace actuar; como lo hizo Adolfo Hitler en la Segunda Guerra Mundial, creando una sensación entre los alemanes de superioridad, que se creían una raza única. En el caso de Hitler, estaba aparte trastornado. Odiaba a los judíos e hizo un intento de eliminarlos provocando el llamado Holocausto. Armó un ejercito muy poderoso que conquisto casi toda Europa, antes de ser derrotado.

¿Es difícil formar parte de un contingente destinado a una misión en el extranjero? ¿Cómo se eligen a los soldados?

En mi caso fue obligatorio el registrarse para el servicio militar al cumplir 18 años. Mi país, los Estados Unidos de Norte América, estaba en ese entonces en la Segunda Guerra Mundial. Todo el país estaba dedicado de una manera u otra a formar una potencia militar para derrotar a nuestros enemigos. Los que no estaban como militares, formaban parte de la industria que manufacturaba armas y municiones para el ejército. No es difícil formar parte de un contingente que supuestamente esta defendiendo tu patria. La mayoría pensábamos que era nuestro deber servir a la patria. Nosotros estábamos seguros que nuestra causa era justa y que el enemigo era el malo. Hay cierto lavado de cerebro en esto.

¿Piensa que puede haber una Tercera Gran Guerra Mundial que marque la historia del nuevo siglo?

Sí pienso que puede suceder una tercera guerra mundial. En estos momentos el mundo está intranquilo con la guerra de Irak, la inestabilidad del Medio Oriente y la presencia de los terroristas Musulmanes. Todo esto puede agrandarse y causar una tercera guerra mundial. Con las armas modernas, pueden provocarse muchas pérdidas humanas. Lo mejor es evitar que los conflictos lleguen a mayores.

¿Cómo era la vida de un soldado en territorio de batalla? ¿Se extraña a su familia?

En tiempo de guerra la vida en territorio extranjero es realmente muy difícil. En mi caso estábamos liberando a los filipinos de la invasión japonesa, así que fuimos recibidos por ellos con los brazos abiertos. En el frente de batalla, dormíamos en pozos que excavábamos: dos soldados en cada pozo, se tomaban turnos para dormir, habiendo por lo menos uno despierto en todo momento. Si llovía, y a veces llovía bastante, se inundaba el pozo y realmente la pasábamos mal. En estas situaciones siempre se piensa en la familia, se extraña mucho y siempre esta uno en espera de noticias de casa. Recibíamos cartas constantemente.

Y la comunicación con los habitantes. ¿Era cordial? ¿Los diferentes idiomas no impedían entenderos?

No tuvimos mucho contacto con los habitantes locales, pero lo poco que los tratamos la comunicación no era difícil, ellos hablan un poco de Español e Ingles así que nos hacíamos entender fácilmente. Aprendimos unas palabras en su idioma, el Tagalo. También me sorprendió que les gustase la música ranchera mexicana, me pedían que les cantara “Allá en el Rancho Grande”

¿Cuánto tiempo estuvo usted en territorio de batalla?

Estuve muy poco tiempo en territorio de batalla, llegue en Abril 1945 y la guerra termino en Agosto 1945. Fueron unos meses nada más.

Fuente: Internet

Sí te cambia la vida, sobre todo a la edad en que estuve. Tenía yo 18 años y antes de que cumpliera los 20 había terminado la guerra. En ese corto tiempo cambio mi vida totalmente. Mi modo de pensar, de ser, de actuar cambio. Nací y fui criado en un pueblo texano de 3,000 habitantes aproximadamente. Mi último año de “highschool” lo curse en San Antonio, Texas; allí me aliste en el ejército norteamericano a los 18 años. Claro que hubo un cambio drástico en mi vida en aquel momento. Pasar de pueblerino a pertenecer al ejército más poderoso del mundo, que estaba entonces en la segunda guerra mundial, fue lo más impactante que me ha sucedido. El cambio vino al terminar la guerra, cuando seguí mis estudios en la universidad, graduándome de ingeniero y trabajando en varios países latinoamericanos.

¿Cree que los conflictos se podrían arreglar de otra manera que no fuera recurriendo a la violencia?

Sería ideal que los conflictos se resolvieran sin llegar a la violencia, pero ese es un sueño. Siempre en la historia y en la actualidad se ha recurrido a la violencia.

¿Ser veterano de guerra estadounidense tiene algún mérito o reconocimiento aun viviendo fuera de EE.UU?

Ser veterano de guerra de los Estados Unidos es reconocido dentro y fuera del país. Beneficios como servicios médicos, hospitalización etc. existen solamente dentro del país.

¿Cree que las guerras son necesarias?

No, las guerras no son necesarias, pero son inevitables. Vuelvo otra vez a la historia, donde siempre ha habido conflictos y el presente, que sigue igual.

¿Cómo te integraste en la vida civil, teniendo en cuenta que en el ejército hay miembros de todas las clases sociales?

No fue difícil reintegrarme en la vida civil después del ejército. Casi todos mis compañeros de universidad pasamos por lo mismo. El problema fue el límite de plazas en las universidades, con tantos ex-militares que decidieron seguir estudiando.

¿Conviviste con otros ejércitos?

No me toco convivir con otros ejércitos, la guerra contra Japón fue casi totalmente llevada por los Estados Unidos. Por el contrario, la guerra en Europa si fue integrada por fuerzas aliadas de varios países

OPINIÓN: LA SOPA ESTÁ CALIENTE, LA ÉTICA CONGELADA

Por Ángel de Jesús Cívico González

Ajouter es un niño de cuatro años. A diferencia del resto de infantes de su edad, ya no ríe, ya no juega, sólo tiene hambre. Sin embargo, tampoco derrama lágrimas, ha aprendido que este mecanismo no le proporcionará alimento. Cuando era más pequeño, lloraba desconsoladamente todo el tiempo, esperando a que su madre viniese a alimentarlo, pero ella, agotada, no disponía de los medios para hacerlo. A su muerte, Ajouter dejó de gemir. Su mirada es grisácea, más típica de un hombre anciano que de un chiquillo. Es consciente de su hambruna, pero también lo es de que pronto cesará. De que pronto terminará todo.

Fotografía de niños somalíes. Fuente: http://hogar-verde.com

Fotografía de niños somalíes. Fuente: http://hogar-verde.com

Este breve relato es ficticio, es altamente improbable que Ajouter exista tal y como ha sido reflejado; no obstante, sí que es factible que la situación de este niño la estén padeciendo miles y miles de infantes en todo el mundo, y peor aún, no es solo probable, sino real. Y lo sabemos. Durante décadas los medios de comunicación nos han bombardeado día tras día con datos y cifras de las muertes de niños en países subdesarrollados a causa de la hambruna, que ha sumado trece mil millones de víctimas en el último año.

Desayunamos, comemos y cenamos con fotos de niños desnutridos a las puertas de la defunción. Pero nos hemos acostumbrado. Una nueva noticia acerca del tema no nos sobrecoge, no nos ponemos en pie de guerra ante el orden mundial que no erradica el problema; continuamos sentados en el sillón al recibir la noticia de que han aumentado el número de muertes por falta de alimentos en Somalia.

Sin embargo, las manifestaciones y actos de rebeldía –incluso pasivos- son numerosos ante una noticia que, aunque nos afecte de forma tan directa, no debería tener ni una cuarta parte de las dimensiones que tienen las muertes de niños cada día, como es el cierre por parte del FBI del portal web Megaupload. Dejando aparte consideraciones de lo apropiado o no de la medida tomada por la agencia estadounidense, es chocante observar todos los movimientos que ha generado la noticia en la red, convirtiéndose el tema en trending topic mundial y en el asunto más buscado a través del buscador de Google en España. Así como dando pie a actos como los perpetrados por Anonymous. Citando una sentencia de una famosa serie de televisión norteamericana: “¿Es que nadie va a pensar en los niños?”.

Algo está ocurriendo en nuestra sociedad cuando algo así tiene lugar. ¿A qué han quedado reducidos los valores? ¿Es incapaz el ser humano de sentir empatía? ¿Sólo le preocupa aquello que le afecte directamente a su encorsetada vida diaria? Preguntas de compleja respuesta, pero quizá no sea en estos momentos tan descabellado pensar en las ideas que Orwell planteó en sus obras, al contemplar una sociedad futura que no sea capaz de sentir.

REPORTAJE: CONDUCCIÓN AUTÓNOMA

Por Míriam Fernández Mata

  • Los resultados del proyecto de la DGT están siendo analizados para considerar si es adecuado implantarlo

Conducción autónoma, motor del examen piloto

  • La prueba práctica experimental asusta a los alumnos, que consideran que es más dificultosa

Fuente: La Lupa Digital

El examen práctico siempre se ha considerado un momento especial, a la par que difícil, de la vida de cualquier conductor. El volante bajo dominio de las manos inexpertas del  alumno que sólo ansía pasar la prueba que tantos quebraderos de cabeza le ha dado.  Nervios y emoción, impaciencia e ilusión, preocupación y liberación, acelerar y frenar, conducción autónoma y órdenes del examinador; todo ello conforma la ecuación en la que se han visto envueltos los alumnos evaluados con el método experimental.

Con objeto de adaptarse a las normativas de la Unión Europea, la Dirección General de Tráfico (DGT), en siete de sus jefaturas provinciales de tráfico –las correspondientes a Madrid, Barcelona, Segovia, Sevilla, Burgos, Gran Canaria y Navarra–, ha llevado a cabo durante los meses de noviembre y diciembre de 2011 una prueba práctica de conducción distinta a la que se venía haciendo de forma habitual. “Tradicionalmente la prueba de circulación en vías abiertas se ha realizado de modo que el aspirante a la conducción sigue un itinerario que va determinando el examinador y atendiendo a sus continuadas indicaciones”, señala la DGT en un comunicado a los centros de preparación para la conducción. Este proyecto piloto añade puntos claves respecto a la forma de proceder del alumno, del examinador y la manera de evaluar.

En la capital, la Jefatura Provincial de Tráfico de Madrid mandó un comunicado a las autoescuelas con fecha 15 de septiembre de 2011 para informar del propósito que tenían entre manos. Dicho informe extendía a los centros de preparación el concepto que se viene desarrollando en distintos países de la Unión Europea, que no es otro que la conducción autónoma. El escrito, cuyo título figura como Conducción autónoma. A todas las autoescuelas, remarca los resultados satisfactorios que otros países comunitarios han obtenido implantando el sistema. La DGT explica que se entiende por conducción autónoma aquella que se realiza por un aspirante de forma independiente y libre, desarrollándose de manera natural, sin que las instrucciones y advertencias continuadas del examinador interfieran en su toma de decisiones y en su comportamiento. Esta idea ha cobrado vida en los dos meses de cierre de 2011, pues todos los alumnos que se han presentado al examen práctico en este periodo han tenido que convivir con ello durante 10 de los 25 minutos de los que se compone la prueba práctica.

No obstante, la conducción libre no es la única novedad llevada a cabo en este proyecto piloto de la DGT. También se introdujeron nuevos criterios como el tiempo del examen −de 25 minutos estrictos− y la realización de preguntas teórico-prácticas al alumnado para probar su grado de conocimiento sobre asuntos que incumben a la mecánica, la seguridad y la documentación del vehículo. Igualmente, los examinadores, en aras de mejorar la calidad de los exámenes y el trato con los aspirantes a conductores, han tenido que llevar a cabo distintas formas de proceder en su trabajo, consistentes en identificarse en todo momento y comunicar a la persona si su examen ha sido aprobado o, por el contrario, suspenso. Antes, esta tarea era desempeñada por los propios profesores, siendo el examinador un ente desconocido que se sentaba en la parte posterior del coche sin establecer apenas contacto con el examinado. El nuevo protocolo de actuación en las pruebas de circulación que los examinadores han tenido que incorporar a sus tareas diarias está perfectamente recogido en una nota informativa de la Asociación Provincial de Autoescuelas de Madrid. El documento recoge que el examinador debe identificarse, explicar el contenido de la prueba, comprobar la documentación del aspirante y dar la calificación al recién examinado explicándole los motivos que le han llevado a adoptar esa decisión. De la misma forma, el documento detalla que “el funcionario examinador podrá pedir al aspirante realizar comprobaciones previas, entre otras, verificar los diversos sistemas de seguridad y elementos técnicos, así como la documentación”. La información de la Asociación también alude a que la prueba sólo se podrá interrumpir en caso de que el alumno manifieste clara impericia o tenga comportamientos que constituyan un riesgo real. Una vez concluido el periodo de prueba del proyecto, por el momento solo queda de éste la práctica del saludo y la explicación del examinador para conseguir que el alumno se relaje y se sienta a gusto con el trato recibido. Toda una mejoría ya implantada, según reconocen profesores, alumnos y examinadores.

Lo que es evidente es que detrás de todo lo determinado, dictaminado, ensayado, registrado y ahora analizado, existen multitud de alumnos, profesores y examinadores que han tenido que adaptarse a unas circunstancias, lo menos, inesperadas.

Los profesores han tenido un plazo de 48 días para adaptarse al proyecto piloto de examen. Desde que el 15 de septiembre conocieran la noticia hasta que el 2 de noviembre se implantara la fase de prueba tuvieron que realizar una tarea extraordinaria: la de preparar a los alumnos para superar los nuevos requisitos exigidos en el práctico. Las opiniones dentro del ámbito docente son divergentes, por lo que el examen piloto ha tenido sus defensores y sus detractores.

Algunos se definen como firmes partidarios de la conducción autónoma. Es el caso de Félix Sobrino, profesor de la autoescuela 3D Junio de Talamanca del Jarama. Sobrino reflexiona sobre el proyecto piloto y arguye que la conducción libre sería un modelo perfecto e interesante si el recorrido hecho por los alumnos fuese exactamente el mismo, evitando así las muy diferentes dificultades de un camino u otro, algo que puede perjudicar notablemente al alumno o, por el contrario, hacerle más fácil su labor. En cuanto a las preguntas teórico-prácticas que se venían realizando, explica que “son una pequeña sobrada que no llevan a ningún lado”.

Otros rehúsan del modelo de la conducción libre defendido por la DGT. Vivo ejemplo de ello es Antonio Rayán, veterano profesor que regenta la autoescuela que lleva su mismo apellido, situada en la localidad de Alcorcón. “La conducción autónoma en Móstoles no es viable porque no hay carteles que señalicen los recorridos ni los alumnos suelen ser de aquí”, expresa el profesor, añadiendo que en estos dos meses de conducción autónoma ha llegado a la conclusión de que es una tontería. Sin embargo, Rayán cree que “las preguntas teórico-prácticas siempre vienen bien para que el alumno sepa lo que lleva entre manos”.

Los alumnos, por su parte, parecen tener un criterio mucho más uniforme. La mayoría que ha vivido −o sufrido− este nuevo examen se opone al cambio. Calificativos de toda índole, indignación e impotencia se apoderan de gran parte de los alumnos al recordar lo que fue la experiencia de la conducción autónoma. Samuel Gorines se presenta por tercera vez a la prueba práctica, las dos anteriores realizó el proyecto piloto de la DGT, del que no guarda ningún buen recuerdo. “Al ser un examen de 25 minutos estrictos se cometen fallos y no es fácil”, lamenta el alumno. Gorines relata que este sistema lo que consigue es minar la tranquilidad del alumno. Además, alude que “está todo muy mal señalizado para poder llevar a cabo la conducción autónoma”. Cuenta también que en ningún momento le hicieron preguntas de mecánica, ni de seguridad y menos aún le pidieron la documentación. En una de las pruebas fallidas, el examinador no le dio la nota y tampoco explicación alguna del resultado. Todo ello hace que al presentarse en enero al examen práctico de conducir tal y como se venía haciendo −con una duración no tan estricta, con órdenes casi constantes por parte del examinador y sin preguntas sorpresas−  albergue alguna esperanza de superar la prueba.

Llama la atención ante el alumnado la absoluta desinformación que tienen al respecto. No son pocos los que se muestran sorprendidos al enterarse de que ya no se examinarán bajo las condiciones de la conducción autónoma. Pero muchos respiran aliviados tras volver a los orígenes, pues el cambio asusta.

José Carlos Salvador, coordinador de los 91 examinadores que componen la plantilla de funcionarios de la Jefatura Provincial situada en Móstoles, ha visto su trabajo modificado durante los dos meses pasados ante las nuevos métodos que propugnaba el proyecto piloto. Salvador hace hincapié en que la conducción autónoma puede ser muy positiva, pero sólo si en la autoescuela ha preparado lo suficiente al alumno. “Si no se le instruye en este sentido, el alumno estará perdido”, sopesa. El coordinador explica que es muy difícil conocer todos los recorridos en Móstoles, por lo que considera que “el examinador debe informar o dirigir a través de señales genéricas”. Piensa que el nuevo examen ha dado un abanico más amplio a la hora de puntuar, aunque vaticina que para crear un sistema más justo se deberían determinar unos criterios de evaluación más flexibles y donde las faltas leves no sean tenidas tanto en cuenta. “Quizá esto sea el preámbulo de una futura calificación más global”, recapacita. A la hora de realizar su trabajo diario, el proyecto piloto ha afectado considerablemente a las horas invertidas en el mismo. Los 25 minutos en los que se desarrolla la prueba y las explicaciones anteriores y posteriores roban tiempo que con el sistema tradicional se empleaba para realizar otros exámenes y terminar antes. Si se logra implantar el modelo, el número de pruebas realizadas diariamente por el examinador −16 en la actualidad− tendría que reducirse, tal y como se ha venido haciendo en el proyecto piloto, donde los examinadores hacían 13 pruebas diarias y con dificultad.

Parece que España pretende ir de la mano de la Unión Europea también en el ámbito de la conducción, pues no es difícil que el proyecto piloto de noviembre y diciembre, donde la conducción autónoma ejerce un papel protagonista, sea llevado a término en el próximo año. Todo dependerá de si la evaluación de los resultados de esta prueba se alza con el sobresaliente, saca un aprobado raspado o se queda con un triste suspenso.

Comentario-resumen. Despedida 2011

365 días, dos meses o un siglo: 2011

Por Jorge González Solano

Y tuvo que nacer el físico alemán Albert Einstein para que una de sus frases calaran en la historia de la filosofía humana: el tiempo es relativo (y sobre todo subjetivo). En un minuto pueden pasar todo tipo de acontecimientos sucesivos a la par que impredecibles y sorprendentes. Y es que este 2011 ha venido marcado como un año “aprendiz” de punto de inflexión.

Quizás haya alguno que reflexione sobre reflexiones, elaboradas, míticas, ciertas o inciertas y se haga planteamientos de futuros limitados. Tan limitados como que una civilización constató que en dos días empezaría el comienzo del fin (del mundo). Qué inocentes (o no). Pero el diario sigue publicando noticias sobre Urdangarín, y con más complicaciones lo hace el ABC, eso sí, para el hijo no nato de Soraya Sáez de Santamaría no repara en detalles para sus portadas e incluso posibles discusiones publicitarias. Y por imputaciones que no falte por nombrar el caso Gürtel: vergüenza las del político y las del sistema judicial español en esa relatividad del tiempo desde su imputación hasta la lejana sentencia pertinente. Desde que ensillamos, hasta que montamos.

No solo el PP o la Casa Real ensucian la clase política o favorecen la República respectivamente, también el PSOE se quedó en “blanco” cuando las imputaciones tocaron al ex ministro de Fomento o al vicepresidente tercero del entonces gobierno socialista, Manuel Chaves, entre otros. Ya lo aclaró el humorista Miguel Lago en uno de sus monólogos hijoputas, “lo difícil es no robar estando en el cargo donde están”. La avaricia puede más con quien más tiene, curioso, pero cierto, y se ve, son hechos.

La crisis económica no solo causa estragos en España, y no solo en la economía. Con esta “desaceleración”, se han acentuado las diferencias entre pobres y ricos, los pobres son más pobres, y los ricos, más ricos. Y la gente ¿es tonta?, ¡no! Así que cogen y deciden irse al centro de todo para unir sus voces y sus propuestas un día 15 de Marzo y pelear pacíficamente por la situación laboral tan desastrosa: un 49% de paro juvenil. Ya imagino los consejos de algún profesor de historia de esta facultad para evitar ataques epilépticos ante porcentajes tan exuberantes de desempleo, desahucios, despidos, recortes,  en un país que contagió al resto del mundo.

La primavera árabe. El despertar. Batirse en las calles contra un mínimo de dignidad humana. Esta crisis tocó fondo en Oriente próximo empezando por los tunecinos y la consecuente salida del gobierno de Ben Ali. Le siguió Mubarak, en Egipto, con algo más de tensión. En Libia se agarró a una buena parte del ejército el dictador Gadafi. La ONU intervino como la niña pequeña que debe callar cuando los adultos, como la OTAN, hablan. Hace pocos días finalizó la partida de Yemen. Y Siria está dejando hasta la fecha más de 9000 muertos.

De muertes se protagoniza este año como la del asesinato del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, en una operación secreta de las fuerzas armadas norteamericanas, o el juicio por el Tribunal Penal Internacional al homicida de los Balcanes, Rakto Mladic, acusado por crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio.

En Japón, el tsunami, el terremoto y la crisis nuclear también cobraron miles de vidas. Y en Corea del Norte aun no se ha consolidado el régimen democrático con la sucesión de Kim Jong-un, tras la muerte de su padre Kim Jong-il.

Es evidente que en el mundo reina un sistema democrático y capitalista de libre mercado, donde esa libertad la marcan Sarkozy, Merkel y los lobbies. Podemos especular con el dinero, los negocios, tipos de interés, quiebras o épocas de bonanza, incluso comprar todo eso con más dinero todavía. Pero si hay algo que no podemos controlar es el tiempo, porque es él quien especula con nosotros haciéndonos pensar en el futuro e incluso en el pasado, más que razonar en cómo mejorar el presente tan turbio en el que vivimos.

Ahora España sufre un cambio, porque lo sufre. Yo ya he dejado de fijarme en la no meritocracia que rebosan los ministros así como el propio presidente del Gobierno. Así que si las voces caerán en el vacío, solo resta esperar, dejar pasar el tiempo. Tiempo, curiosa palabra que nos pone de rodillas rogando piedad.

Y son solo 365 días. Anda que no ha llovido, y anda que no queda aun por diluviar.

No escuché la sección de Juanma Iturriaga en Hoy por hoy, que habló de los propósitos cumplidos en este año. A lo mejor el error está en proponerse cosas, cuando lo que hay que hacer es cambiar, y después comparar los progresos.

…………….. y ¡Feliz Año!, que se dice……………

Investigación: Diferencias y similitudes entre la crisis de 1929 y la actual (II).

Por María Díaz Valderrama

Diferencias y similitudes entre la crisis de 1929 y la actual.

Tratando ahora las diferencias, hablamos sobre las medidas de proteccionismo de los clientes. En la crisis del 29, especialmente en EE.UU., no existía un sistema de cobertura social por lo que muchas personas pasaron de tener una vida acomodada a la indigencia. Los países que habían establecido con anterioridad, algunas medidas protectores (Reino Unido, Alemania, etc.) tuvieron grandes dificultades para atender los costes sociales derivados del paro masivo. El desempleo prolongado suponía verse abocado a la miseria. La mendicidad, los asilos de noche, y los comedores de caridad se multiplicaban en unos países acostumbrados a la abundancia y aterrados ante la situación. El contraste entre ricos y pobres era cada vez mayor y las diferencias entre los que conservaban el trabajo y los que lo habían perdido eran enormes.

 Además, mientras que en la crisis del 29 no hubo planteamientos rápidos de intervención de los estados para rescatar bancos o empresas, al menos, hasta el New Deal, ahora los Estados han intervenido inmediatamente para evitar las bancarrotas y se tiene conciencia por parte de las grandes potencias de que son necesarias actuaciones conjuntas.

Tanto en Estados Unidos, como en Europa especialmente, los sistemas de cobertura social permiten resistir, incluso a los que pierden su empleo. En España se han dado dinero a los bancos y se puso en marcha el Plan E con el objetivo de fomentar las obras públicas absorbiendo parados para realizar dichos trabajos, especialmente entre los sectores más afectados como el de la construcción. Algo parecido pasó en EE.UU. con Roosevelt, que hizo también grandes inversiones en obra pública. Los numerosos programas que pretendían crear empleo se lanzaron en 1933, y las reformas se encadenaron rápidamente. El New Deal también presenció la aparición de las primeras formas de Estado del bienestar en los Estados Unidos.

En los llamados “cien días”, un período de reformas de urgencia, se aprobaron más de quince leyes. Se trataba ante todo de proyectos más o menos improvisados enfocados a la mejora de la situación a corto plazo. Las reformas concernieron a todos los sectores, de la agricultura a la industria, particularmente por el sesgo de programas de grandes trabajos. Al mismo tiempo, vieron la luz proyectos de lucha contra el desempleo. En definitiva, dos millones de personas fueron contratadas.

 Quizás la rapidez de las respuestas estatales se haya debido a las numerosas quejas de empresarios y bancos, en definitiva, de los capitalistas, que después de haber demandado la no intervención del Estado, privatizando así los negocios para conseguir el máximo beneficio ahora la reclaman para solucionar con dinero público la pésima gestión que han llevado en los últimos años y que ha llevado a los países a este hundimiento económico sufrido, principalmente por los trabajadores.

Investigación: Diferencias y similitudes entre la crisis de 1929 y la actual (I).

Por María Díaz Valderrama

Diferencias y similitudes entre la crisis de 1929 y la actual

Existen numerosas teorías sobre los ciclos económicos, la más conocida, desarrollada por Karl Marx, señalaba que aproximadamente cada ocho años y medio el capitalismo registra una crisis. Estas oscilaciones cíclicas alternan prosperidad, crisis, recesión y reactivación y no ocurren simultáneamente en todos los países ni en todas las ramas de la economía.

La crisis del 29 supuso la más devastadora caída del mercado de valores en la historia de la Bolsa de Estados Unidos. Los intentos internacionales de arreglar la situación se alargaron hasta ocho años, afectaron a las principales potencias internacionales permitiendo a países, como España, menos industrializados, mantenerse ligeramente al margen. Pero con mayor o menor medida, esta crisis fue la continuación de un proceso cíclico, que es el capitalismo, y que ha visto depresiones económicas cada cierto tiempo.

Pero sin lugar a dudas, las mayores depresiones económicas las encontramos en el crack del 29 y en la crisis actual, una crisis internacional que envuelve de nuevo a las principales potencias y afecta a casi todos los países.

En mi opinión, ambas crisis guardan similitudes y diferencias, no podemos decir que sean iguales ni totalmente distintas.

Ambas crisis están causadas por especulación financiera. En 1929 la especulación era bursátil, el crack fue antecedido por un un boom especulativo que había surgido a principios de la década de 1920 y había llevado a cientos de miles de norteamericanos a invertir fuertemente en el mercado de valores, incluso se prestaba dinero para comprar más acciones. En 1929 los agentes de bolsa prestaban a pequeños inversores más de dos tercios del valor de las acciones que compraban. Se había prestado una cantidad mayor al dinero que circulaba en Estados Unidos en ese momento.

En la crisis actual, la especulación es sobre créditos hipotecarios. Toda la atención está centrada en la crisis financiera o hipotecaria, más conocida como crisis subprime.

El término subprime viene dado por un tipo de hipoteca que se presta en Estados Unidos para clientes de un elevado riesgo, es decir, clientes potencialmente insolventes a los que se aplica un tipo de interés mucho mayor que el del mercado. Este tipo de hipoteca, más conocida como hipoteca basura, supuso casi la mitad de las hipotecas contratadas en 2006. Los bancos, seguros de que en caso de que el cliente no pague recuperarán el dinero e incluso ganarán más por la subida de la vivienda, hacían préstamos hipotecarios con mucha flexibilidad. Sin embargo con la bajada de precios, al recuperar esos pisos perdían dinero, dinero que tenían que devolver a la Reserva Federal Americana o sus depositantes, con lo cual entra en quiebra.

Tanto en una como en otra, los bancos queriendo ganar mucho dinero de forma rápida no tomaron suficientes garantías para avalar los créditos que daban, en la primera incluso para comprar acciones que después se convirtieron en papel mojado.

Una de las similitudes más importante es que ambas han tenido repercusión mundial, han destruido empleo y han afectado a todo el sistema financiero.

En 1932 la cifra de parados ascendía a doce millones en EE.UU. Lo que suponía el 25% de la población activa. A este paro se sumó la ruina de millones de agricultores más la caída de los precios agrícolas. El aumento del desempleo provocaba la reducción de la demanda, lo que, a su vez, implicaba un descenso de la producción y un agravamiento de los problemas. En la actualidad, el paro es uno de los aspectos de la crisis que más preocupan y en el caso de Europa, España es uno de los líderes en el porcentaje de población desempleada con casi un 20% de parados.

Un aspecto que también podríamos comparar, aunque resulte algo tétrico, es el tema de los suicidios. Son conocidos los suicidios que se dieron en la Gran Depresión, como las personas que se arrojaron por las ventanas de los edificios de Wall Street. En la crisis actual, son especialmente conocidos dos suicidios relacionados con la desesperación económica, ambos en Estados Unidos, uno de ellos un californiano que acabó con su vida y con la del resto de su familia.

Además, a pesar de que han sido muchas las crisis durante el siglo XX, ya sea del tipo que sea, ambas son de ciclo largo, es decir, la recuperación no se realiza a corto plazo, e incluso puede que en esta también haya recaídas en poco tiempo (se espera una nueva caída, de menos dimensión, en 2012 aproximadamente).

La segunda parte del artículo se publicará próximamente.