ARTÍCULO-CRÍTICA: Es delito hablarte por dentro

Por Jorge González Solano
Son diversas las opiniones que se recrean tras escuchar al arte. Es arte, y, por tanto, es tan interpretable como que cada uno tendrá una versión siempre distinta. Es arte el hecho de que te digan cómo te comportas, cómo te muestras ante los demás, qué ocultas, por qué sonríes o por qué levantas la voz.

Integrantes de Los de Marras

Es digno de admirar la música que te dice que antes de persona, eres salvaje, eres un ser humano. Te recuerdan que no sueles decir lo que piensas, que te han educado bajo un modelo basado en el civismo y han sabido controlar tus pasiones para favorecer la convivencia. Pero por mucho que exterioricemos un “por favor” y un “gracias”, siempre viviremos bajo el mandato de los sentimientos que nos impulsarán a dar un tortazo, agraciado y educadamente, a quien, a nuestro juicio, consideremos merecido.
Colaboramos en un programa de Inforadio (Radio Complutense), y, de entre varias secciones que recogemos, nos dedicamos a la música. El pasado 14 de noviembre de 2011, comentamos algo tan natural en compañía de los mejores temas de Los de Marras, un grupo de punk-rock español caracterizado por exaltar esas mismas pasiones que adueñan nuestra mente y nuestro cuerpo en uno de los siete artes del que todos hemos oído hablar.
 “Sexo en la calle, o en cualquier jardín. Quiero que sepan cómo estoy por ti. Vicios prohibidos en cualquier rincón. Orgasmos salvajes, follando a piñón.” ¿Es esto obsceno?, puede. Pero, “la gente que nos mira, que nos grita y nos critica. En el fondo, lo que pasa es que se mueren de envidia.”

El disfraz está bien visto en Halloween y Carnaval. ¿De verdad? Entonces quitaos la ridícula careta que lleva tatuada vuestro alma.

Fuente: youtube

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Historia y Arte. “Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga”.

Por María Díaz Valderrama.

Uno de los cuadros más sorprendentes del siglo XIX en España es, sin lugar a dudas, “El fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga“, por Antonio Gisbert, recordando la muerte del liberal madrileño. Es un cuadro impresionante, que ocupa toda una sala en el Museo del Prado, y, sin quererlo, llama la atención de todo el que entra en esa sala mágica, evocando palabras como justicia y libertad. Su protagonista, es una figura enigmática que mira segura hacia el frente dispuesto a enfrentar la muerte como hizo con la vida, con valor y coraje. Para saber más sobre aquel período de nuestra historia y del importante personaje que representó a tantos españoles en ese momento del siglo XIX, vamos a descubrir quien fue.

José María de Torrijos fue un liberal que luchó contra el absolutismo, un militar que se rebeló contra su gobierno y un hombre que murió fusilado por defender sus ideas. Nación en 1871 bajo el reinado de Carlos IV con la Revolución Francesa en su apogeo.

Sin embargo, su vida adulta se desarrolló durante el reinado de Fernando VII, quien firmaría su sentencia de muerte.

 En 1808, las tropas de Napoleón invadieron España, Torrijos con 17 años participó activamente en la lucha contra el ejército francés. Tras seis años, acabó la guerra, las tropas francesas fueron derrotadas y expulsadas de España y en 1814 vuelve a reinar Fernando VII, como rey absoluto, después de que fuera redactada una Constitución en 1812.

 Torrijos fue ascendido pero un año después se niega a participar en la guerra que el monarca planteaba para acabar con los independentistas americanos. La represión contra los liberales por parte de Fernando VII, alcanzaba ya a los más altos cargos del Ejército. Los levantamientos contra la monarquía absoluta eran frecuentes.

 No se involucró en las conspiraciones que se llevaban a cabo, hasta que en 1819 se vio envuelto en una trama en Andalucía que le llevó a la cárcel hasta que el pronunciamiento liberal de Rafael Riego triunfa, comienza entonces el Trienio Liberal, donde Fernando VII se ve obligado a firmar la Constitución de 1812.

Con la vuelta al poder de Fernando VII, José María Torrijos se exilia a Inglaterra hasta 1830, años que pasó buscando una forma de acabar con la tiranía del monarca en España. Sería entonces cuando se instala en Gibraltar, planteando el asalto a España para acabar con el absolutismo. El quinto intento que realizó para desembarcar en algún punto de la costa andaluza, en 1831 acabaría con su detención y fusilamiento.

Sus compañeros de viaje y él fueron apresados y trasladados a la playa de San Andrés, en Málaga. En tres grupos, 53 personas fueron fusiladas. Torrijos antes de morir aún tuvo tiempo de gritar: ¡Viva la Libertad!

 Es ésta escena la que Antonio Gisbert, representaría años después (1888). Obra maestra de la pintura de historia del siglo XIX español, fue encargada en 1886 directamente por el Gobierno liberal de Praxedes Mateo Sagasta (1825-1903) durante la regencia de la reina María Cristina de Austria (1806-1878), como ejemplo de la defensa de las libertades para las futuras generaciones.

 

Fuentes:

http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_de_Torrijos_y_Uriarte

http://www.malagahistoria.com/malagahistoria/torrijos.html

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/torrijos_jose_maria.htm

http://www.slideshare.net/iespuertodelatorre/jos-mara-torrijos-3556595

Breve reseña. Goya frente a Velázquez.

Por María Díaz Valderrama.

Comparamos dos grandes obras del arte español, similares en su temática y estética. Dos grandes artistas del panorama nacional que han sido reconocidos internacionalmente por su aportación al arte.

El Cristo Crucificado, Velázquez (1632) – El Cristo Crucificado, Goya (1780)

Cristo crucificado de Goya.

 En 1632 Velázquez pinta el Cristo Crucificado, una de sus obras más reconocidas. Dejando a un lado las historias y leyendas sobre el cuadro, en la imagen vemos a un Cristo ya inconsciente con la cabeza hacia abajo y el cabello suelto tapando su rostro. Sobre un fondo oscuro resalta la imagen del Cristo con una piel amarillenta. El cuerpo se muestra muy natural, con varias heridas que sangran aunque apenas herido, al igual que ocurre con la corona de espinas, por tanto podríamos decir que el realismo del cuerpo no se corresponder con el momento que representa la escena, poco realista. Pies y manos están clavados a la cruz de madera, las únicas marcas que muestran restos de sangre. El Cristo está rodeado por un halo de luz que remarca la figura del Santo. Aún así se ve una imagen sufrida y un Cristo débil, casi muerto.

Cristo Crucificado de Velázquez.

Años después, Goya también realizaría el Cristo Crucificado, lo presentó en el año 1780 para acceder a la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Éste Cristo guarda cierto parecido con el cuadro que pintó Velázquez 150 años antes. El Cristo también resalta sobre un fondo negro aunque la luminosidad de la imagen viene desde el centro del cuadro, desde la propia figura del crucificado. Un cuerpo totalmente limpio de heridas y sangre, blanquecino que aún mira al cielo. Al contrario del cuadro de Velázquez donde el Cristo ya aparecía casi muerto, aquí parece que reza al cielo en la famosa escena donde se dice “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Se aprecia la expresión de la cara claramente, y es ese rostro el que refleja el sufrimiento del momento. El fondo es aún más oscuro ya que casi no se aprecia la cruz, con la misma nitidez que en el otro modelo y la imagen es más humana, no está enmarcada con el halo de luz que podemos ver en la obra de Velázquez.